Para Yadira Guadalupe Guzmán Zacarías, la política no es un concepto abstracto, sino una herramienta de transformación que se ejerce todos los días. Politóloga, maestra en Política y Gestión Pública y especialista en la transversalización de la perspectiva de género, su labor actual como jefa de departamento en el Instituto Aguascalientense de las Mujeres (IAM) es el resultado de un camino que comenzó lejos de los manuales burocráticos: en las cabinas de un departamento de noticias de radio.
Su primer gran impulso profesional no apuntaba a la administración pública, sino a la comunicación. Sin embargo, el contacto directo con la realidad social y el consejo oportuno de sus colegas de redacción la motivaron a dar un giro de timón. Este cambio de ruta no fue casual; estuvo impulsado por un deseo juvenil de fomentar la democracia y la rendición de cuentas en el país. El punto de no retorno llegó apenas un mes y medio después de haber ingresado a la universidad, cuando la tragedia de Ayotzinapa sacudió a México. Esa crisis social marcó profundamente su visión y consolidó su compromiso con el servicio público.
De la teoría a la trinchera institucional
Desde su primera materia, Yadira supo que la administración pública era su verdadera vocación. Aunque su formación cumplió con sus expectativas generales, al enfrentarse al mundo laboral descubrió que hacían falta herramientas más pragmáticas. Esta es una brecha que la academia ha comenzado a cerrar; de hecho, los planes de estudio actuales han evolucionado, reduciendo su duración de cinco a cuatro años y medio para dar paso a materias urgentes como el gobierno digital y la transparencia.
Hoy en día, su labor en el IAM requiere una precisión quirúrgica. Las matrices de marco lógico, el presupuesto basado en resultados y el diseño de indicadores son su lenguaje cotidiano. Este dominio técnico, confiesa, no nació de la noche a la mañana, sino que es fruto de la alta exigencia y el enfoque práctico que le inculcó su entonces profesor universitario, Aquiles Romero.
La ilusión de la respuesta rápida y la pérdida del debate
Al reflexionar sobre el panorama estudiantil actual, Guzmán Zacarías no duda en señalar una evidente brecha generacional. Recuerda a su propia generación como un grupo asiduo a las bibliotecas, ferozmente crítico y altamente participativo en temas electorales.
En contraste, observa con preocupación que las nuevas generaciones han depositado una confianza desmedida en la tecnología. Para Yadira, la dependencia hacia las herramientas de inteligencia artificial y la búsqueda de respuestas inmediatas están cobrando una factura muy alta: la disminución del debate, la falta de análisis profundo y la erosión del pensamiento crítico.
El «cómo sí» como filosofía de vida
Frente a los retos de la era digital, el mensaje de la politóloga para los universitarios es contundente y un claro llamado a la acción: hay que abandonar la comodidad. Recomienda a los jóvenes volver a las bibliotecas, enfrentarse a la práctica real, no depender de las pantallas y buscar siempre el «cómo sí» para materializar sus objetivos profesionales, rehusándose a aceptar un «no» como respuesta definitiva.
Pero la universidad no solo forja profesionistas, también construye refugios humanos. En un tono más nostálgico y evocando la letra de la canción Con la gente que me gusta, Yadira concluye que, más allá de los títulos y los presupuestos, el mayor regalo de su etapa universitaria fue encontrar a esos compañeros de debate y resistencia que, con el paso de los años, se convirtieron en su verdadera familia.
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