Decenas de trabajadores de la salud pertenecientes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Aguascalientes se manifestaron de manera pacífica para exigir mejoras laborales urgentes. El pasado viernes 25 de septiembre, el personal médico y de enfermería se congregó frente a las instalaciones del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social para visibilizar la precariedad con la que, aseguran, operan todos los días.
El detonante principal de esta movilización fue un reciente ajuste salarial que los trabajadores califican de insuficiente al quedar por debajo de la inflación. Los manifestantes detallaron que, mientras la inflación actual ronda el 5.6 por ciento, su incremento salarial fue de apenas un 2.9 por ciento. Además, denunciaron que entre el 1 y el 1.5 por ciento de este aumento se destina directamente a su cuenta de Afore y no a su percepción económica neta mensual. «Con el Afore no vamos a pagar las tortillas, compañeros», reclamó Janet, una de las enfermeras inconformes durante la protesta.
La crisis económica del personal va más allá del reciente aumento. Durante la manifestación, se expusieron casos de sueldos que caen hasta los mil seiscientos pesos, situándose por debajo del salario mínimo establecido por la ley, lo cual afecta principalmente al gremio de enfermería. Alejandra, trabajadora del sector, expresó su frustración al señalar que las becas otorgadas a los «ninis» superan lo que perciben profesionales de la salud altamente preparados. A esto se suma el hecho de que el personal está obligado a tomar capacitaciones y diplomados constantes, cuyos costos deben cubrir ellos mismos de su propio bolsillo.
Aunado a la exigencia salarial, el reclamo por las condiciones operativas de los hospitales fue contundente. El personal denunció un severo déficit de trabajadores, lo que provoca que en los turnos nocturnos un solo enfermero deba atender hasta a 20 pacientes. La escasez de medicamentos y suministros médicos ha llegado a tal grado que, según refieren, algunos trabajadores invierten hasta mil quinientos pesos mensuales de su propio salario para comprar los insumos necesarios y poder brindar atención a los derechohabientes.
A pesar del profundo descontento, los trabajadores demostraron su compromiso con la salud pública al organizarse por turnos y horarios, asegurando que trabajan bajo protesta para no frenar las actividades ni afectar a los pacientes.
Pese al temor a posibles represalias, la base sindical en la entidad advirtió que, de no concretarse una mesa de trabajo para dar respuesta a sus peticiones, se sumarán a la marcha nacional convocada para el próximo 1 de octubre.
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