En una reciente emisión del programa «En Voz Alta», el destacado investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), Octavio Maza, puso sobre la mesa uno de los mayores retos económicos y sociales del país y del estado: la pobreza laboral.
De acuerdo con el especialista, el problema central en la actualidad no radica en el desempleo, sino en la calidad de los trabajos y sus niveles de remuneración. Maza explicó que la pobreza laboral refleja la situación de miles de familias a las que la suma de todos sus ingresos no les alcanza para adquirir la canasta básica, limitando su acceso a necesidades fundamentales como salud, vivienda y recreación.
A pesar de que Aguascalientes mantiene niveles de desempleo por debajo de la media nacional, el investigador reveló un dato alarmante: cerca del 29% de los trabajadores en el estado viven en pobreza laboral, lo que afecta a aproximadamente 180,000 familias. «Esto tiene que ver con un abaratamiento de la mano de obra», señaló durante la entrevista.
La trampa de la informalidad y la crisis de los cuidados
El investigador advirtió que la informalidad sigue siendo una «válvula de escape» que posterga una crisis mayor. Los trabajadores informales perciben ingresos significativamente menores y se encuentran totalmente desprotegidos ante emergencias de salud o la llegada de la edad de jubilación.
Otro de los grandes retos abordados fue la desigualdad de género en el mercado de trabajo. Maza señaló que la baja participación económica de las mujeres está estrechamente ligada al trabajo de cuidados (de niños y adultos mayores), una labor no remunerada ni visibilizada, pero sin la cual la sociedad no podría funcionar.
El futuro para los jóvenes: de la manufactura a la mentefactura
Respecto a las juventudes, el académico advirtió sobre un mercado deprimido donde los jóvenes enfrentan salarios bajos sin expectativas de hacer carrera, lo que genera una alta movilidad laboral. Como solución, propuso que el estado debe transitar de un modelo de manufactura a uno de «mentefactura», creando puestos de trabajo tecnificados y mejor pagados, alineando además las carreras universitarias con estas nuevas demandas.
Asimismo, Maza hizo un llamado a revalorar el tiempo libre y el descanso, argumentando que una población con acceso al ocio, al deporte y al esparcimiento es, en última instancia, más sana y productiva.
Para concluir, el investigador envió un mensaje a la juventud frente a este panorama incierto, instándolos a no perder la esperanza. Les aconsejó mantener la curiosidad y construir una «utopía informada» para descubrir sus talentos e insertarse estratégicamente en el mercado de trabajo, asumiéndose como los constructores de su propio futuro.
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