Miles de aficionados llenaron de ambiente las tribunas durante la décima fecha de la NASCAR México Series, en una jornada que celebró la pasión por el automovilismo.
El sonido de los motores anunció que el domingo sería distinto. Desde las tribunas, miles de aficionados siguieron cada vuelta de la décima fecha de la NASCAR México Series y convirtieron el Óvalo Aguascalientes en una gran fiesta del automovilismo.
La afición respondió con entusiasmo y dio vida a una jornada que dejó claro que las carreras se disfrutan tanto en la pista como en las gradas. Entre el rugido de los autos y la emoción de cada maniobra, el público acompañó a pilotos y equipos en uno de los encuentros más esperados del calendario.
El evento reunió a quienes hicieron posible la competencia: organizadores, escuderías, pilotos y personal operativo. Su trabajo, junto con la energía de los asistentes, dio forma a una experiencia que puso a Aguascalientes en el centro de la atención deportiva.
La jornada también fue una muestra del arraigo del automovilismo en el estado y de la capacidad del Óvalo para convocar a aficionados de todas las edades. Más allá de la carrera, el encuentro dejó una imagen compartida: tribunas encendidas y una ciudad volcada a disfrutar del deporte.
Aguascalientes volvió a hacer honor a su lema de “Gigante del Deporte”. Esta vez, lo hizo a toda velocidad.






