El déficit bilateral rondó los 310 millones de dólares en 2025. Las exportaciones mexicanas crecieron con fuerza en agosto de 2026, pero el reto será incorporar a más proveedores nacionales y vender productos con mayor valor agregado.
El comercio de aluminio y productos derivados del petróleo podría abrir nuevas oportunidades entre México y Baréin, aunque, sin un aumento de las exportaciones mexicanas, también podría mantener o ampliar el déficit comercial entre ambos países.
De acuerdo con cifras citadas por CONCANACO SERVYTUR, México exportó a Baréin 17.1 millones de dólares en 2025 e importó 327.3 millones, una diferencia de aproximadamente 310.2 millones de dólares. Entre las compras mexicanas se encuentran aluminio y derivados del petróleo, pero el comunicado no detalla el valor correspondiente a cada producto.
El aluminio bareiní puede abastecer necesidades de la industria mexicana; sin embargo, si ese flujo no se acompaña de mayores ventas desde México, aumentaría la brecha bilateral. Una vía para equilibrarla sería impulsar exportaciones de manufacturas con valor agregado —como autopartes y componentes industriales— en lugar de concentrarse únicamente en materias primas.
En el sector petroquímico, la posibilidad de ampliar el intercambio dependerá de que México encuentre productos competitivos para vender a Baréin y desarrolle vínculos comerciales que incorporen empresas nacionales a las cadenas de suministro. Por ahora, la información disponible no permite calcular cuánto podrían modificar estos sectores la balanza.
El análisis coincide con el llamado de CONCANACO a convertir el crecimiento exportador en oportunidades para más empresas mexicanas. La Confederación informó que las exportaciones del país alcanzaron 78,010 millones de dólares en agosto de 2026, un aumento anual de 40.4%. En ese mes se registró un superávit comercial de 605 millones de dólares y, de enero a agosto, uno acumulado de 9,860 millones.
El desempeño, no obstante, fue dispar: las exportaciones manufactureras crecieron 42.6%, mientras que las automotrices disminuyeron 2.2% y las agropecuarias, 1.6%. Para CONCANACO, uno de los desafíos es conectar a las MiPyMEs y los negocios familiares con las empresas exportadoras, además de facilitarles financiamiento, capacitación, certificaciones y acceso a compradores.
Así, el potencial del aluminio y la petroquímica no se medirá solo por el volumen del comercio, sino por la capacidad de México para vender más bienes procesados, diversificar sus exportaciones e integrar proveedores nacionales. Sin cifras desglosadas por sector ni acuerdos comerciales formalizados, el efecto concreto sobre la balanza todavía no puede determinarse.
