La estructura poblacional de Aguascalientes está cambiando a pasos agigantados y el futuro de la entidad depende de cómo se adapten sus políticas públicas hoy. En el episodio 6 de su podcast, el experto en sociología y dinámica demográfica, Eugenio Herrera Nuño, desentrañó esta transformación y advirtió sobre las decisiones urgentes que deben tomarse en materia de desarrollo urbano y social.
El primer gran fenómeno es la transición de una explosión demográfica a un acelerado envejecimiento. En la década de los 70, la entidad registraba una tasa histórica de 7.6 hijos por mujer, lo que exigió la rápida construcción de infraestructura materno-infantil y escolar para atender a esa enorme base poblacional. Hoy, esa misma generación se asoma a la tercera edad. La inversión de la pirámide poblacional es evidente: la esperanza de vida ha incrementado drásticamente, sobre todo en las mujeres, mientras que las tasas de natalidad van en picada.
A la par del envejecimiento, la geografía humana de la capital se ha modificado. Actualmente, medio millón de habitantes reside dentro del Tercer Anillo, mientras que otro medio millón se ha desplazado hacia la periferia, concentrándose masivamente en el oriente de la ciudad. Esta zona alberga al 60% de la población total del estado y al 70% de los jóvenes menores de 29 años, una densidad demográfica que ha rebasado por completo la capacidad de la infraestructura educativa y de los servicios locales.
Frente a este panorama, Herrera Nuño distingue entre dos conceptos clave: el «futurible» y el «futurable». El primero es el futuro predecible, que nos perfila hacia una sociedad netamente envejecida para los años 2030 y 2050. El segundo es la planeación activa para construir el mejor escenario posible ante esa realidad. Una de sus propuestas más innovadoras para lograrlo es fomentar «hogares allegados», un modelo de convivencia intergeneracional donde jóvenes estudiantes habitan con adultos mayores que se han quedado en «nidos vacíos». Esta estrategia no solo combate la epidemia de la soledad en la tercera edad, sino que genera beneficios económicos y un apoyo mutuo invaluable.
Lejos de ser una carga, este envejecimiento abre la puerta a un nicho altamente rentable: la «Economía Plateada». Aguascalientes y Mérida figuran ya a nivel internacional como ciudades ideales para el retiro. El inminente retorno de migrantes desde Estados Unidos y la llegada de pensionados extranjeros prometen dinamizar fuertemente la economía local. Sin embargo, este mercado exigirá servicios de salud especializados, cuidadores geriátricos, espacios de recreación y mano de obra en oficios técnicos (como plomeros, soldadores o carpinteros), un sector que actualmente sufre un déficit alarmante de 50,000 trabajadores en la entidad.
Para capitalizar estas oportunidades, el diseño de la ciudad debe evolucionar. El experto criticó la planeación de los fraccionamientos modernos, los cuales carecen de «servicios vecinales» básicos —como cocinas económicas o talleres de oficios locales— que fomenten la autonomía de los habitantes. En contraste, destacó el modelo de la colonia Loma Bonita, donde la alta densidad de unidades económicas pequeñas impulsa una economía circular y una notable movilidad social comunitaria.
A la par de estos retos urbanos, Herrera subrayó la urgencia de estructurar un sistema de cuidados integral. Este modelo es vital para liberar a las mujeres del trabajo no remunerado que tradicionalmente asumen, y debe apostar por capacitar a los jóvenes, incluyendo a los varones, en áreas como la gericultura. Solo así se podrá generar empleo digno y hacer frente a la inevitable demanda de atención que requerirán los adultos mayores del mañana.
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