Muy buenas tardes a todos. Gobernadora de Aguascalientes, querida Tere Jiménez, presidente municipal, Leonardo Montañez, representantes del municipio de Aguascalientes, autoridades, medios de comunicación, señoras y señores. Hay honores que se reciben con gratitud y otros que además se guardan para siempre en el corazón.
Recibir la medalla de Aguascalientes, de Orden, Progreso y Libertad, pertenece a esta segunda categoría. Porque esta distinción significa abrirnos las puertas de esta ciudad amiga a todos los ciudadanos que sabemos que tenemos tanto que construir a los dos lados del Atlántico. Por eso quiero empezar dando las gracias al alcalde, a Leonardo Montañez, a los miembros del gobierno del Ayuntamiento de Aguascalientes y también a la gobernadora del estado, a Tere Jiménez.
Esta medalla es un símbolo de la amistad entre Aguascalientes y Madrid y por tanto entre México y España. Lo que hemos vivido hace unos instantes forma parte de la política, ocurre en todos los lugares. Hay veces que uno cree que puede estar por encima del protocolo o del respeto y lo quizás más importante, piensa que representa al pueblo cuya voluntad no se mide al peso, se mide en las urnas.
La maravillosa voluntad del pueblo en libertad, en las urnas, es la que configura nuestros parlamentos y nos dice que hoy, por ejemplo, aquí en Aguascalientes hay distintos partidos políticos que ven la vida de manera diferente, cada uno es de una procedencia, pero que no rompan el protocolo y que sean respetuosos no significa que quieran menos a su pueblo. Significa que se toleran entre ellos, que entienden que en los matices buscan lo mejor para Aguascalientes y otra cosa, representan como nadie al pueblo de México porque si hay algo que caracteriza a los mexicanos es la absoluta amabilidad, el respeto y siempre te sonríen y te dicen a la orden. Es maravilloso saber que allá donde hay un mexicano hay siempre voluntad de entendimiento, querer agradar, querer entregar lo mejor de uno mismo para que el otro se sienta bien.
Y esa generosidad no convierte a los políticos en peores, el saber ceder no significa que otra persona no tenga principios y el no respetar esas reglas dadas entre todos no significa ni mucho menos que uno tenga razón. Yo vengo en libertad y por eso soy coherente, porque a pesar de haber recibido en algunas ocasiones amenazas, haber intentado a lo largo de mi vida política, pero también en estos días que me calle, que no defienda a las personas a las que agradezco su amable invitación, cuando han intentado manipular, retorcer mis palabras, puede decidir callarme, puede decidir cambiar una agenda, pero si hablamos de coherencia, la coherencia es estar en defensa de la libertad allá donde esta se acaba, sea en Madrid, sea en México o en los confines de la tierra. Porque cuando una democracia liberal cae, a manos de las llamadas democracias populares, todo se acaba, porque la democracia sin ley, eso sí que es una cueva de ladrones.
El imperio de la ley es lo que lo marca. Y yo he venido, no he venido a omitir, político, pero bueno, siempre se aprende mucho de ello. Es cierto que también la presidenta, digamos, que ha intentado a lo largo de estos días utilizar mi presencia para dividir, para enfrentar, cuando jamás he hablado de ella.
¿Por qué? Porque tengo respeto por la persona que ha sido elegida en las urnas por expreso deseo del pueblo de México, del mismo modo que respeto su presencia cuando va a España. ¿Se puede estar o no se puede estar de acuerdo con las ideas y con lo que defiende cada uno? Pero el respeto, la amabilidad, el saber ser hospitalario, creo que está por encima de todo, porque además nadie puede hablar en nombre de todos. Y mucho menos cuando uno atiende a lo que dicen, insisto, las urnas, que en este estado es libertad.
Y por último, también tengo claro que en esta vida, en la política desde luego, pero todo, hay que combatir las ideas, pero no a las personas. Se combaten las ideas, no se acosa, no se persigue, no se va a los domicilios, no se va a los parlamentos, no se va a los eventos a reventarlos, no se va a acosar a nadie, no se va a instigar miedo para que alguien calle, para que alguien nos exprese libertad, para intentar azuzar miedos para que solamente se oiga una voz. No es así como defiendo la vida en la política.
Y por eso combato y defiendo ideas, pero nunca buscaré una sola manera para intentar acabar con nadie, porque el noble ejercicio de la política es el debate, e insisto, simplemente defender una forma de ver la vida. Y la mía, como la de muchas personas que están aquí, es la de unos principios, unos valores en torno a la prosperidad, en torno a aquellos valores occidentales que no multiplican la pobreza para vivir de la pobreza, lo que quieren es que más personas tengan oportunidades para que haya riqueza, he ahí la clave. No multiplicar la pobreza para culpar a cuatro ciudadanos de que les vaya bien la vida.
Las administraciones tenemos que procurar los mejores servicios y las mejores condiciones para que sean los ciudadanos libremente los que abren sus empresas, quieren estudiar, son buenos artistas y quieren llegar lejos. No estamos para tutelar, no estamos para dirigir ni para hablar como un colectivo para anular a la persona. No sé si es mejor persona o peor persona, por ser de un partido o de otro, de un planteamiento o de otro, pero se puede ser totalitario o se puede tener una mirada liberal de la vida.
Y pienso que esta mirada abierta, plural e ilusionante es la que hoy, por ejemplo, un Estado como el vuestro, con sus matices, con sus defectos, con sus imperfecciones, como todo, está arrojando unos datos impresionantes. Y si no, representantes de una de las regiones más prósperas de Europa, que es la Comunidad de Madrid, no estaríamos aquí. Y me canso de ver cómo vuelven al pasado una y otra vez, para que te digan que si tú no compras una leyenda de una manera es bueno o es malo.
¿Qué hacemos hacia el futuro? Ya tanto guerra-civilismo y tanta revisión del pasado, ¿dónde nos lleva? Cada uno puede recordar y la memoria es individual. Cada uno recuerda y cada uno ve la vida como la considera. ¿Pero qué miramos hacia el futuro y qué hacemos hacia adelante? Somos una comunidad que tenemos dos apellidos.
Pocas comunidades en el mundo tienen dos apellidos. Fíjense si no tendremos cosas en común. ¿Y cómo puede ser que cinco siglos más tarde, incluso para discutir aquí, lo hagamos en la misma lengua, una lengua común? No será porque el amor más puro que existe, que es el de padres a hijos, es el que ha transmitido la lengua de Cervantes a lo largo de los siglos y ha transmitido esos valores occidentales que son los que más prosperidad y ejemplo han dado al mundo.
¿Por qué si miramos a nuestras naciones hermanas vemos catedrales como hay aquí, iglesias, casas coloniales? Vemos construcciones maravillosas que se han perpetuado. 42 universidades, 1.172 hospitales, Estado de Derecho para ser iguales ante la ley, ante las oportunidades. Caridad, respeto por la vida, celebración.
¿No es casualidad que cinco siglos más tarde tengamos tantas cosas en común? ¿No será que el mensaje de la unidad, del mestizaje y del respeto en la pluralidad es mucho más fuerte y se le está negando a muchas generaciones? ¿Por qué no miramos todo aquello que une y que hace que tantos mexicanos encuentren su casa en España y viceversa? ¿No será que somos mucho más parecidos de lo que nos quieren decir? Yo pienso que sí. Y por eso no hay más que ver ejemplos. La vida cotidiana de dos personas que hablan en español y que no se conocen de nada y en dos minutos hablan de la familia, de sus preocupaciones, de sus ilusiones y encima con humor.
Y lo más bonito, con alegría, que nadie nos quite la alegría. Es la forma de verlo y es así sin levantar muros como estamos haciéndolo, tendiendo puentes y sabiendo que te une a otro. ¿Qué nos une a mexicanos, españoles, hidrocálidos y madrileños? Afectos, artistas, canciones, libros, estudiantes, hasta tradiciones.
Sí, tradiciones. Las tradiciones están para conservarlas, para protegerlas. Y aquel que no las quiera, simplemente que no vaya.
Quien no quiera ir a una corrida de toros, que no vaya. Y si alguien no tiene fe, que no vaya a la iglesia, pero que deje en paz a la gente creer, que deje en paz a la gente soñar como considere, tener la familia que quiera, vivir como considere, educar a sus hijos como uno piense que es mejor. Basta ya de una vida en blanco y negro, basta ya de guerra-civilismo, basta ya de tensiones.
¿Por qué hay políticos y hay políticas en general que buscan la tensión? Porque es más fácil promover el que no gobiernen los otros, es más fácil promover el odio al otro, que el tener que dar unas explicaciones y unas cuentas por la gestión que uno realiza. Y eso es tremendamente irresponsable. Porque una sociedad en la que germina el odio, está abocada a acabarse.
No será mucho más interesante buscar lo que también nos une, que es mucho, y hablarle así a las nuevas generaciones. En un mundo cada vez de más cierres, ensimismamiento, miedos, ¿no será más interesante buscar aliados en todos los lugares del planeta, aunque a veces no pensemos de la misma manera? Yo pienso que aquellos que vemos la vida de una manera parecida, tenemos que estar cerca, saber que cada persona es única e insustituible. Por eso creo en los valores del humanismo cristiano, se tenga o no se tenga fe.
Porque hemos recibido una herencia occidental de Grecia, de Roma, del Estado de Derecho que te dice que no pises al vulnerable, que hombres y mujeres tenemos que ser iguales ante la ley y las oportunidades, que no podemos abandonar a los vulnerables, pero que tenemos que respetar la separación de poderes, los partidos políticos, la pluralidad ideológica, y que tenemos que respetar por encima de todo la ley. Porque cuando los proyectos políticos se creen por encima de la ley, sabemos lo que ocurre, la llamada revolución, que no es más que tiranía, pobreza y miseria. Y es así como se han arruinado naciones enteras.
Nosotros desde luego venimos a hablar de convivencia, venimos a hablar de naciones, y en este caso de pequeñinas zonas como las nuestras, que hablan al mundo desde la alegría y desde las ganas. Por eso hoy los colegios de Madrid están llenos de niños mexicanos que son un madrileño más desde el primer día. Y nuestras plazas, nuestros teatros, nuestras calles, siempre celebran con música, con danza, con arte, y cada dos por tres sale la palabra México en ellas.
¿No es maravilloso? Es desde luego nuestra manera de celebrar esta unión de cinco siglas, lo que tanto nos une, y tantas casualidades. La Virgen de la Paloma, o saber que, por ejemplo, entre Aguascalientes y Madrid solo nos llevamos 14 años de vida. Cinco siglos más tarde somos igual de jóvenes y de mayores.
Y demostramos, Aguascalientes y Madrid, que la tradición y el futuro tienen que ir de la mano. Porque si te borran el pasado y lo reescriben a conveniencia de cuatro, lo que van a conseguir es controlar tu futuro, que es de lo que se trata mucho de lo que se está haciendo últimamente. Y, por tanto, yo me voy a rebelar contra todo eso.
Y por coherencia, a pesar de cualquier amenaza, a pesar de cualquier coacción, mientras viva, mientras tenga responsabilidades políticas, mucho más, siempre diré aquello que pienso, con respeto, pero nunca me callaré para no traicionar a quien me he votado y, por supuesto, para no traicionarme a mí misma por faltar a la verdad. Así que, sea el PAN, sea el PIR, unos y otros, se han sentado aquí, en estos escaños, a recibirnos a la Comunidad de Madrid con gran hospitalidad y respeto. Por eso, a todos ellos, empezando por la gobernadora, que fue la persona tan amable y gentil, que vino a mi casa a simplemente invitarme a conocer la suya, que es de las cosas más bonitas que me han pasado, le quiero dar las gracias.
Y decirles que, simplemente, esta medalla que vamos a lucir, con gran honor, en la Puerta del Sol, en el kilómetro cero de todas las carreteras de España, y también Plaza de la Libertad, de todos aquellos hispanoamericanos que han perdido la libertad, hace dos semanas teníamos, por cierto, a María Corina Amachado en ella, para representar al mundo libre, que, por culpa de los mismos de siempre, han visto cómo han tenido que sufrir un éxodo de más de ocho millones de personas, empezando por los más jóvenes, porque se les ha quitado toda libertad. Se empieza por las palabras de la Revolución, se empieza por el Yo soy el Pueblo, y poco a poco caen las empresas, caen las instituciones, cae el respeto, cae todo lo demás, hasta que nos llevan a esa tiranía. Pues desde esa Puerta del Sol, kilómetro cero, luciremos con gran ilusión esta medalla que el pueblo de Aguascalientes, en voluntad y representación de su soberanía expresada en estos escaños, nos han dado a todos los madrileños, y lo luciremos con gran orgullo para decir que todos los mexicanos y que todos los vecinos de Aguascalientes, ahora y siempre van a tener en la capital de España su casa.
Así que solamente decirles que les esperamos con los brazos abiertos para que vengan a ser uno más entre nosotros desde el primer día, que es como nos gusta vivir, y además con generosidad, porque hay que vivir la vida con generosidad, dándolo todo con cabeza y corazón para no guardarnos nada. Guardarse cosas es sospechoso. Liberales para ponerse en el lugar del otro.
Liberales también, como decían grandes pensadores, para entenderse con el que piensa diferente, pero siempre hacerlo en torno al bien más preciado que tiene el hombre, que es la libertad. Así que digan conmigo que vivan las gentes de Aguascalientes, que viva España, que viva México. Gracias.
