, Presidente del Congreso Rodrigo Cervantes, miembros del Congreso, autoridades, medios de comunicación, señoras y señores. Recibo con profunda emoción y gratitud esta medalla especial de Aguascalientes.
Es una distinción que me honra especialmente porque representa a una tierra admirable que celebra cuatro siglos y medio de historia, de trabajo, de tradiciones e inmenso futuro. La recojo en nombre de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, quienes sentimos por México un verdadero, profundo y sincero afecto y nos recuerda los inmensos lazos que mantenemos las dos naciones. Cada vez hay más españoles viviendo aquí y mexicanos empezando nuevas vidas y proyectos en Madrid.
Quiero aprovechar para agradecerles a todos su hospitalidad, su generosidad y cariño y también a la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, por impulsar un momento como este. Como saben, es una mujer valiente y, como los presentes, personas interrogadas al servicio público y demuestran cada día que liderazgo cercano, firme y comprometido puede transformar una tierra y asegurarle un futuro brillante. Este evento también nos demuestra que las relaciones entre naciones no se sostienen únicamente con tratados protocolarios, también a través de millones de historias personales cotidianas, de amigos nuevos, de artistas y canciones, películas y también de conversaciones en torno a una mesa, al humor, a saber sacar el lado bonito de la vida en cualquier circunstancia, incluso cuando estamos ante personas que no conocemos.
México y España somos parte de una misma familia, con un idioma, una religión y unos valores compartidos desde hace cinco siglos. Hay quienes quieren relegar de ello, incluso encontrar en el pasado respuestas y quizás excusas a los problemas de hoy, pero donde unos ven problemas, otros vemos oportunidades. ¿Qué no daría otra unión cultural como la hispana por tener lo que nosotros? Quienes no quieren asumir que todo esto es lo que somos, también suelen tener como rasgo principal una profunda aversión por la libertad y la pluralidad.
Necesitan dividir entre buenos y malos a los ciudadanos. Buenos, los que asumen de manera oficial todo aquello que se dedica desde el poder, aunque no sea cierto, y que además nos trasladan que todo lo nuestro es un fallo. Y malos, también, los que se sienten orgullosos de habernos encontrado y mezclado hasta ser hoy una comunidad de 600 millones de almas, que somos una forma diferente de estar en la vida.
En 1575, por mandato de la Corona Española, nacía la villa de Nuestra Señora de las Aguas Calientes y lo hizo gracias al impulso de hombres como el Capitán Juan de Montoro, que recibió la encomienda de establecer este lugar estratégico, fundamental para proteger el camino entre México y Zacatecas. Pero, sobre todo, fue posible gracias al esfuerzo de tantas familias de aquí y de otras zonas de la región y de la nación que vinieron a trabajarla. Y así es como comenzó una historia de esfuerzo compartido por la que Aguas Calientes se ha convertido en un enclave de paso, de encuentro, pero especialmente de prosperidad para todos.
AguasCalientes también fue fruto de la mezcla de pueblos, de acentos y de tradiciones. 450 años no se improvisan, son generaciones enteras que han levantado hogares, negocios, templos, escuelas, plazas y proyectos comunes. Son siglos de trabajo esforzado, de historias familiares, de héroes anónimos que hicieron grandes cosas por los demás.
Desde la Comunidad de Madrid contemplamos con admiración y cercanía el desarrollo de esta tierra que, además, sorprende porque representa muchas de las mejores virtudes que tiene el mundo hispánico. La cultura del esfuerzo, el amor por la familia, la fe, la defensa de la palabra dada, el trabajo bien hecho, la creatividad, la alegría y esa capacidad única de sobreponernos ante cualquier dificultad sin perder la esperanza, porque la vida es un milagro y sabemos que empieza cada día. Aguas Calientes también representa algo muy importante, la convicción de que prosperar es legítimo y encima es bueno, que crear empleo, atraer inversión, innovar, abrir oportunidades es el verdadero progreso y la aspiración noble de una sociedad que defiende ser libre.
Por eso AguasCalientes hoy es una referencia en muchos aspectos, por su modernidad, por su empuje económico y por la confianza que a su vez tiene en el talento de su gente y también por eso despierta tanta admiración dentro y fuera de México. Este reconocimiento por todo esto nos conmueve enormemente porque a miles de kilómetros de Madrid lo recibo, lo recibimos sintiéndonos aún en casa, en un lugar cuya gente como la de Madrid es alegre, es profundamente humana y quiere sacar adelante sus vidas, sus proyectos sin esperar ni tutelas ni otra dirección que su propia voluntad. Gracias a este congreso por vincular esta conmemoración con la defensa de la libertad, la democracia y nuestra cultura común, una actitud vital en estos momentos en los que los nacionalismos, el sectarismo, la ideología, los cierres, los miedos están haciendo de nuestro planeta un lugar más pequeño lleno de amenazas.
La mirada liberal de la vida es sin duda el mejor camino. Gracias por esta medalla que llevaremos siempre con orgullo y en reconocimiento de la amistad que ya tendremos para siempre Aguas Calientes y Madrid. Muchas gracias a todos.
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