Perfección. Hemos escuchado mucho eso, ¿verdad? Ser perfectos en muchas cosas.
Que quizá varía, es una variante de hacer las cosas lo mejor que vamos pudiendo. Pero nos obsesionamos muchas veces con que todo esté perfecto. Y tampoco las cosas salen así, justo como quisiéramos y todo perfecto.
Entonces, esa idea de perfección, lejos de ayudarnos en muchas cosas de nuestra vida, nos afecta. Porque como queremos que todo esté perfecto para intentar, para estar listo, muchas veces no me siento listo para aventurarme y para hacer las cosas. Estoy esperando que algo más pase, que me sienta mejor, que todo esté perfecto, que sea el momento perfecto y así.
Y esa parte entonces me detiene. La invitación, el reto es aventurarnos, hacer las cosas, sin que todo esté perfecto, sin que haya todas las variables controladas. Podemos hacer las cosas y vamos a descubrir que en ese camino muchas de las cosas nos van a salir bien.
Dicen una frase, intenta muchas cosas aunque algunas te salgan bien. Eso quiere decir que muchas no nos van a salir como queríamos. Pero quitémonos esa parte de perfección y animémonos a hacer las cosas.
