El desplazamiento forzado interno no solo ocurre en zonas de guerra o por conflictos armados. En México, miles de mujeres huyen cada año de sus hogares para salvar la vida propia y la de sus hijos. La violencia familiar, sexual, económica y patrimonial las obliga a abandonar su comunidad, su trabajo e incluso su identidad. Aguascalientes se ha convertido en uno de los estados receptores de estas mujeres, pero llegar no significa estar a salvo.
Un reportaje de Newsweek Aguascalientes, elaborado por la periodista Sofía Galavís, revela la dimensión de un problema que permanece oculto: la imposibilidad de acceder a una vivienda segura, estable y legal. Sin un hogar, la violencia continúa, aunque el agresor ya no esté cerca.
🔹 Huir para vivir… y volver a empezar desde cero
La mayoría de las mujeres desplazadas llega a Aguascalientes sin recursos, sin redes de apoyo y sin posibilidad de acceder a créditos de vivienda debido a la informalidad laboral. Aunque existen miles de casas abandonadas en el estado —muchas convertidas en picaderos o puntos de riesgo—, ocuparlas implica enfrentar hostigamiento institucional, cortes de servicios y amenazas de desalojo.
Organizaciones civiles, encabezadas por mujeres, han impulsado alternativas como la recuperación de viviendas abandonadas. Familias enteras invierten hasta 30 mil pesos para rehabilitar casas vandalizadas, pero aun así deben enfrentar procesos legales largos y la falta de reconocimiento oficial.
🔹 “No somos invasoras, somos mujeres buscando sobrevivir”
Así lo expresó María Escalante, integrante de la Unión de Mujeres Trabajando en Cooperativas, quien también participó en el programa Prospectiva 94.5. Señaló que las mujeres desplazadas viven una doble violencia: la que las expulsó de su hogar y la que encuentran en instituciones que no reconocen su situación.
Escalante denunció que:
- No existe una ley estatal que reconozca el desplazamiento forzado interno.
- Las mujeres trabajadoras sin seguridad social quedan fuera de programas de vivienda.
- La gentrificación y el aumento del precio de la vivienda expulsan a familias enteras a la periferia.
- La falta de políticas públicas integrales perpetúa la precariedad.
🔹 Refugios insuficientes y protocolos desactualizados
Aguascalientes cuenta con un solo refugio especializado: Mujer Contemporánea, que opera con recursos limitados. La mayoría de las mujeres llega canalizada por instituciones estatales, pero solo pueden permanecer unos días en casas de transición antes de ser enviadas al refugio.
La rotación constante de personal en fiscalía provoca revictimización, pues las mujeres deben repetir su historia una y otra vez sin obtener soluciones de fondo.
🔹 Vivienda inaccesible y salarios insuficientes
El costo de la vivienda en Aguascalientes aumentó 9.3% en un solo año, y la renta mínima ronda los 5 mil pesos, una cifra inalcanzable para mujeres que trabajan en la informalidad o que sostienen solas a sus hijos.
Mientras tanto, las torres departamentales y desarrollos inmobiliarios continúan expandiéndose, desplazando a familias de bajos ingresos y profundizando la desigualdad.
🔹 Una deuda pendiente del Estado
El programa concluyó con una reflexión contundente: sin vivienda digna, no hay salida real de la violencia. Las mujeres desplazadas no solo necesitan refugio temporal, sino acceso a una vida nueva, estable y segura.
Organizaciones civiles han hecho su parte. Ahora, señalan, corresponde al Estado reconocer el desplazamiento forzado interno, crear políticas de vivienda accesible y garantizar que ninguna mujer tenga que elegir entre su vida y su hogar.
Si quieres, puedo preparar también una versión breve para redes, un titular más fuerte, o un reportaje ampliado con enfoque social o de derechos humanos.
