Nuevamente Aguascalientes es referente a nivel nacional, pero en esta ocasión no por algo positivo sino porque somos primer lugar en obesidad, sobre todo en menores de edad.
La información viene de la Secretaría de Salud, de su titular, por lo que deberían prenderse los focos rojos en toda la sociedad.
Y lo que no vamos a estar en ese lugar si a temprana edad a los niños no se les da una adecuada alimentación, balanceada, sino que se les permite ingerir comida chatarra, bebidas azucaradas, sobre todo refrescos y jugos, que no sólo los suben de peso, sino que los hacen propensos a alguna enfermedad.
Tampoco podemos soslayar que ahora los menores no hacen ejercicio, su principal actividad es la utilización de dispositivos, lo que por supuesto incide en un grave sedentarismo porque hacen poco movimiento, no gastan energía, pero sí se acumulan grasas.
Por obvio está que los niños y adolescentes no son responsables, porque para mal comer necesitan tener alguien que sea el facilitador, quien lleve los alimentos a casa, quién los prepare, pero sobre todo a los menores en edad escolar, porque ya no se les dan lonches saludables, sino comida rápida en muchos de los casos, con pocas frutas y verduras y muchas golosinas.
En casa es común ver los refrescos, las botanas y por la falta de tiempo en muchos de los casos, se consume lo que hay y casi siempre se opta por algo fácil y económico, que no necesariamente es sano.
Pero esa es la realidad de muchas de las familias y no sólo de Aguascalientes, sino de el país entero, donde es común ver a gente “gordita”, desde sobrepeso hasta obesidad mórbida, esa que casi no permite moverse.
También hay que reconocer que la gente se va por lo fácil, porque pocos se animan es mejor cocinar en casa, claro está, cuando hay las condiciones, porque sale más barato organizar una despensa y preparar alimentos, pero podríamos sin saber los ingredientes y sobre todo, grasas.
Ahora, en la agenda de las autoridades de salud hace lo suyo, con programas preventivos, que se suele culpar de todo al gobierno y no, en casa hay mucha responsabilidad de cada familia de decidir qué comer, dar estar, qué actividad realizan, pero también es notorio ese mejor que hay casos en los que hay padecimientos y a veces es eso.
Porque si bien se tiene un programa serio de diagnóstico de enfermedades crónico degenerativas en las escuelas, todavía hay mucho por hacer.
