El IMSS advertía desde 2023 sobre presiones para sus finanzas y problemas operativos. Al mismo tiempo, gestores ofrecían aumentos que —aclara el Instituto— no son automáticos y dependen de la historia laboral de cada persona.
Durante años, la Modalidad 40 representó para algunos trabajadores una oportunidad de seguir cotizando al IMSS tras dejar un empleo formal y mejorar, potencialmente, el monto de su pensión. Pero junto a esa expectativa crecieron las advertencias: el Instituto y autoridades federales ya señalaban desde 2023 que el esquema podía sumar presión a sus obligaciones financieras y generar distorsiones en su operación.
El desafío no era menor. El IMSS proyectaba que su suficiencia financiera llegaría hasta 2037, en un contexto marcado también por el envejecimiento de la población y el aumento de los compromisos pensionarios.
A la preocupación por las finanzas se añadió otra: la proliferación de gestores y despachos que ofrecían elevar las pensiones a cambio de pagos. El IMSS advirtió que afiliarse a la Modalidad 40 no garantiza por sí solo un retiro de alto monto. La pensión depende de factores como las semanas cotizadas y el salario promedio registrado durante los últimos cinco años, entre otros requisitos.
Por eso, las ofertas de una pensión automática superior a 60 mil pesos deben tomarse con cautela, alertó el Instituto. El monto no se obtiene simplemente por inscribirse ni por contratar a un intermediario.
La discusión llegó a un punto decisivo con la publicación de un acuerdo en el Diario Oficial que, según la nota, puso fin al esquema abierto de la Modalidad 40. Quedan así dos preguntas de fondo: cómo proteger a quienes buscan mejorar su retiro y cómo evitar que las promesas engañosas y los costos crecientes debiliten el sistema.
