Tras el fracaso de las negociaciones con su representación sindical nacional en la Ciudad de México, trabajadores de la salud pertenecientes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acudieron al Palacio de Gobierno del Estado para exigir soluciones inmediatas ante lo que califican como una profunda crisis laboral y operativa en las clínicas de la entidad.
Durante la mesa de diálogo con las autoridades, los inconformes presentaron un pliego petitorio enfocado en cuatro demandas centrales: un aumento justo al salario base, el rechazo a la reforma estatutaria del sindicato, la exigencia de un congreso extraordinario a nivel nacional y la regularización de las aportaciones patronales a las Afores.
Salarios por debajo del mínimo
Uno de los puntos que mayor indignación ha causado entre el gremio es la precarización de sus ingresos. Los manifestantes denunciaron que el reciente incremento del 2.2% al salario base y del 3.2% a las prestaciones quedó muy por debajo del índice de inflación anual. Como ejemplo, revelaron que el sueldo base de un enfermero general clínico es de poco más de 7,700 pesos al mes, una cifra inferior al salario mínimo nacional. A esto se suma el incumplimiento en los tabuladores de aportaciones para el retiro, los cuales fueron menores a los acordados previamente por el congreso nacional.
Colapso en la atención médica e insumos
A la crisis económica del personal se suma una severa deficiencia de insumos y equipamiento. Los trabajadores alertaron sobre la falta de medicamentos, mobiliario y materiales básicos de higiene. La situación ha llegado al grado de que médicos, enfermeros, intendentes y administrativos deben poner dinero de sus propios bolsillos para comprar desde productos de limpieza hasta plumas y material de oficina, todo con el fin de poder brindar una atención mínimamente digna.
El déficit de infraestructura es alarmante: en los hospitales del IMSS en Aguascalientes se cuenta únicamente con 564 camas para atender a una población de casi un millón de pacientes (980,000 derechohabientes). Esta sobresaturación ha provocado escenas críticas en donde los pacientes deben esperar largas horas sentados en bancos, sillas, o incluso recibiendo atención médica acostados en el piso.
El personal, blanco del enojo social
Finalmente, el personal de salud hizo un llamado a la sociedad y a las autoridades, expresando su preocupación y desgaste emocional. Aseguran que son ellos quienes enfrentan la frustración y los reclamos directos de los pacientes y sus familias por la falta de camas y medicinas, a pesar de no tener ni los recursos ni la autoridad para resolver este desabasto institucional.
Los trabajadores esperan que la intervención del Gobierno del Estado sirva como puente para que sus exigencias sean escuchadas y se garantice el derecho constitucional a la salud, tanto para la base trabajadora como para los derechohabientes.
Síguenos en nuestras redes sociales.
