Durante una reciente entrevista, el productor Sergio Narvaez denunció que el sector agrícola enfrenta una severa crisis económica debido al ingreso masivo e ilegal de ajo a territorio nacional. Narvaez señaló que este fenómeno está afectando a todo el país y lo atribuyó directamente a un problema de corrupción en las aduanas, acusándolas de permitir el paso de estos productos sin ningún tipo de filtro.
Los principales puntos de acceso detectados para este tráfico son el puerto de Manzanillo, la frontera sur con Guatemala (modalidad que identificó como «contrabando bronco»), y la zona norte a través de Tijuana, colindante con Estados Unidos.
Competencia desleal y riesgos sanitarios El mercado atraviesa por un escenario de precios insostenibles para los productores locales. Mientras que el ajo nacional se oferta en 75 pesos, el producto asiático se está comercializando en 60 pesos. Aunque Narvaez reconoció que la calidad visual del ajo chino es muy buena, emitió una fuerte advertencia sobre los riesgos sanitarios que representa para el consumidor. En la entrevista, el productor señaló que existen serias dudas sobre los procesos de cultivo de dicho país, pues se sabe que el producto es regado con aguas negras y que sus prácticas carecen de los estándares de inocuidad necesarios.
A la competencia desleal se suman condiciones internas que han desplomado la capacidad del campo mexicano:
- La producción nacional de ajo ha disminuido entre un 35% y un 40% tan solo durante el presente ciclo.
- Se pronostica que para el próximo ciclo la producción sufra un recorte adicional del 15%.
- Ante esta crisis, se advierte que en la región quedarán subsistiendo únicamente entre 10 y 15 productores como máximo.
- Esta dramática caída responde a la actual escasez de agua y a la descapitalización del campo, ya que la siembra de ajo requiere una altísima inversión de casi 400 mil pesos por hectárea.
- La recuperación de la inversión (que cuesta alrededor de 30 pesos por kilo tan solo en empaques y cámaras de frío) se ha vuelto prácticamente imposible bajo las condiciones actuales.
Aunado a la entrada del ajo chino, Narvaez explicó que a principios de año el mercado nacional estuvo inundado de ajo proveniente de Perú, Chile y Argentina. Esto se debió a que otras fronteras cerraron sus puertas, forzando a esos países a descargar su producto en México, situación que se agravó con las recientes interrupciones en la exportación nacional hacia Estados Unidos.
Respecto a la posibilidad de industrializar el producto (como la creación de ajo negro o tinturas), el productor aclaró que el mercado de procesados permite la libre importación. El sector local se encuentra protegido únicamente en la comercialización de ajo fresco, el cual representa su principal fuente de ingresos.
Llamado urgente a las autoridades Para defender al sector, los productores están gestionando la creación de un bloque de acción junto con la Secretaría de Economía, la Secretaría del Campo y CONSADER.
Sergio Narvaez enfatizó que la exigencia principal no radica en subsidios, sino en que las aduanas actúen con rectitud. El llamado contundente es detener el ingreso del ajo chino mediante decomisos efectivos y garantizar que existan consecuencias legales para las personas involucradas en el tráfico de estos productos.
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