En un histórico balance desde Aguascalientes, el líder sindical celebró la jornada de 40 horas, alertó sobre la crisis de informalidad y trazó el puente entre la tradición obrera y la inteligencia artificial.
En un magno evento que congregó a la cúpula del sindicalismo mexicano y a importantes figuras del ámbito político, Tereso Medina Ramírez, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), marcó un punto de inflexión para la clase obrera del país. Presentando un intenso balance de actividades, Medina Ramírez delineó el rumbo de una «nueva era» para la organización, apostando por la unidad y lanzando exigencias fiscales sin precedentes a favor del bolsillo de los trabajadores.
Durante su intervención, el líder cetemista informó que el Comité Nacional ha cumplido seis meses de trabajo ininterrumpido, logrando la asombrosa cifra de 154 eventos en apenas 180 días. Este esfuerzo titánico tiene un objetivo claro: dialogar de frente con los trabajadores y consolidar la unidad del movimiento sindical a nivel nacional, brindando un respaldo absoluto a los más de 6 millones de agremiados que conforman las filas de la confederación.
El fantasma de la informalidad
A pesar del dinamismo económico reciente, Tereso Medina no dudó en señalar una de las realidades más crudas que enfrenta el país. Si bien reconoció como positiva la reciente generación de 600,000 empleos, encendió las alarmas al revelar que 8 de cada 10 de estas nuevas plazas operan en la informalidad.
«Esta situación provoca que los trabajadores queden desamparados, sin acceso a la seguridad social, sin derecho a una vivienda digna y al margen de los beneficios del sector formal», advirtió el dirigente, haciendo un llamado urgente a las autoridades y al sector empresarial para corregir el rumbo económico.
«La tecnología y la automatización deben estar siempre al servicio de la persona, y no al revés.»
Tradición frente a la Inteligencia Artificial
Lejos de los viejos estigmas, la CTM bajo la visión de Medina Ramírez busca un equilibrio perfecto entre la herencia histórica y el futuro. Recordando con profundo respeto el legado fundacional de don Fidel Velázquez Sánchez, el secretario general afirmó que el sindicalismo debe evolucionar. Frente al inminente avance de la inteligencia artificial, la robótica y la automatización en la industria, la estrategia de la CTM no es resistirse, sino reconvertir estas herramientas tecnológicas para garantizar que sirvan al desarrollo humano y no se conviertan en una amenaza de desempleo.
Propuestas, no protestas
El punto más álgido de la jornada llegó al hablar del futuro inmediato. Tereso Medina enfatizó que la actual directiva construye «propuestas en lugar de protestas». Reiteró la lucha constante por mejores salarios, atención digna en los hospitales del IMSS, abasto de medicamentos, vivienda y educación.
Tras celebrar el histórico acuerdo que encamina a México hacia la reducción de la jornada laboral a 40 horas —de manera gradual, progresiva y flexible—, el líder sindical hizo cimbrar el auditorio al anunciar la nueva y gran exigencia nacional de la CTM: la liberación del cobro de impuestos a los ingresos por tiempo extra, el pago de vacaciones y el reparto de utilidades. Una medida que, de concretarse, representaría un alivio histórico para la clase trabajadora.
Encuentro de liderazgos
El evento también sirvió como un foro de fraternidad política e institucional. Durante su discurso, Tereso Medina reconoció y saludó afectuosamente al senador Juan Antonio Martín del Campo, así como a la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, a través de su representante, el maestro José Juan Franches. Finalmente, extendió su profundo agradecimiento a la militancia y a los miembros del Comité Nacional presentes, destacando el acompañamiento de figuras clave como José Alfredo González González, Conchita Aguilar, Óscar Flores y Ricardo Pacheco, consolidando así el frente unido de la nueva CTM.
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