A sus corta edad, María Guadalupe Rodríguez Garza demuestra que la energía y las ganas de vivir superan cualquier obstáculo. Con tan solo siete años de edad y una condición congénita en su pierna derecha, la pequeña nunca ha dejado de lado su pasión por ir a la escuela, andar en bicicleta, jugar futbol y descubrir el mundo con la vitalidad propia de la infancia.
Crecimiento y la urgencia de un cambio
Debido al paso de los años y al crecimiento natural de la niña, la primera prótesis que utilizaba —una pieza improvisada conseguida con mucho esfuerzo por su familia— quedó obsoleta. Su madre, Tania Garza Muñoz, sabía que era indispensable un reemplazo para que su hija pudiera moverse con total seguridad, autonomía y continuar realizando sus actividades favoritas sin limitaciones físicas.



La respuesta institucional
La historia de María Guadalupe dio un giro favorable durante una gira de trabajo de la gobernadora Tere Jiménez por la comunidad de Ciénega Grande, en el municipio de Asientos. En dicho encuentro, la mandataria estatal conoció de primera mano la situación y canalizó de inmediato el caso a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso).
Gracias al compromiso de la dependencia y a través del programa de Organizaciones de la Sociedad Civil, la solicitud se transformó en una realidad tangible para la familia.
Autonomía y nuevos sueños
Durante la entrega del dispositivo, Tania Garza expresó su profundo agradecimiento a las autoridades estatales:
«Hoy se hace realidad un sueño para mi hija: contar con una nueva prótesis que le permitirá seguir adelante y abrirse camino con nuevas oportunidades. Estamos muy emocionadas por este momento, muchas gracias por el apoyo».
Para María Guadalupe, esta nueva prótesis representa mucho más que movilidad: significa independencia, confianza absoluta y la valiosa oportunidad de seguir construyendo su infancia con una gran sonrisa y sin barreras que detengan sus metas.
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