Narramos la fascinante experiencia de la Primera Campaña Mexicana a la Antártida (CAMEX), un hito en la investigación científica mexicana. La expedición, dividida en dos fases, tuvo como objetivo principal la exploración microbiológica de los sedimentos marinos y micro-lagos de la Península Antártica.
La Expedición y sus Protagonistas
La segunda fase de la CAMEX, que es el foco principal del relato, estuvo conformada por un equipo de académicos mexicanos:
•Pablo Lepe: Fundador de la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA) en 2020.
•Alfredo Yáñez: Investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
•Martín Villa: Investigador del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ).
•Izaid Ramos: Estudiante de posgrado del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.
El viaje comenzó con vuelos a Santiago, Chile, y luego a Punta Arenas, desde donde abordaron el rompehielos ucraniano Noosfera. La travesía incluyó el peligroso mar de Drake, conocido por sus intensos oleajes, con olas que alcanzaron hasta catorce metros en el viaje de regreso.
Objetivos Científicos y Hallazgos Preliminares
El equipo de Lepe se enfocó en la investigación microbiológica, recolectando muestras de tapetes microbianos (comunidades de bacterias, algas y otros organismos) en la Isla Petermann y en diversas profundidades del mar, hasta 1,300 metros. Los objetivos incluyen:
•Comprender la diversidad y ecología de los ecosistemas microbianos antárticos.
•Buscar microorganismos útiles en biotecnología, agricultura, alimentación, farmacéutica y medicina.
•Describir las comunidades microbianas psicrófilas (que viven en condiciones de frío extremo) y sus funciones metabólicas únicas para sobrevivir a la radiación UV, congelamiento y escasez de nutrientes.
Las muestras, procesadas en la base Vernadsky, están siendo analizadas en laboratorios mexicanos, esperando los primeros resultados a finales de año. Se anticipa que estos hallazgos permitirán comprender cómo estos microorganismos actúan como biosensores del cambio climático.
La Antártida: Un «Otro Planeta»
Los expedicionarios describen la Antártida como una experiencia única e indescriptible, un lugar que se siente como «otro planeta». Destacan la inmensidad blanca, el silencio interrumpido solo por el movimiento del hielo y los glaciares que se desprenden con sonidos similares a relámpagos. La belleza del paisaje, con icebergs que parecen obras de arte y la presencia de vida silvestre como ballenas, focas y, especialmente, pingüinos, dejó una profunda impresión en los científicos.
La experiencia también resaltó la demanda física y mental del trabajo de campo, la meticulosidad necesaria para proteger tanto las muestras como el frágil ecosistema, y la formación de hermandades ante las condiciones extremas y los riesgos latentes, como la hipotermia y las condiciones meteorológicas impredecibles. La colaboración con el equipo ucraniano en el Noosfera fue fundamental para el éxito de la misión, incluso en situaciones de emergencia.
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