Tras varias horas de intensa incertidumbre, tensión y reclamos en los escritorios, la FIFA puso fin a las especulaciones y confirmó de manera oficial que el esperado encuentro de Octavos de Final del Mundial 2026 entre las selecciones de México e Inglaterra no sufrirá modificaciones: se jugará este domingo 5 de julio a las 18:00 horas (tiempo del centro de México) sobre la cancha del Estadio Azteca.
La polémica estalló la mañana de este viernes, cuando comenzó a difundirse con fuerza la versión de que el máximo organismo del balompié internacional reprogramaría el partido para el mediodía (12:00 horas). ¿El motivo? Los reportes meteorológicos que alertaban sobre una alta probabilidad de tormentas eléctricas azotando la capital del país durante la tarde-noche dominical.
El enojo del «Vasco» Aguirre
La noticia del posible cambio de horario cayó de forma accidentada en el nido de la Selección Mexicana. En entrevista televisiva, el estratega nacional, Javier Aguirre, no ocultó su profunda molestia ante la falta de consulta y los cambios logísticos de última hora que ponían en jaque la preparación física de sus dirigidos.
«Es como una patada en el estómago, hay que cambiar todo el plan, todo el trabajo. A las seis de la tarde estábamos perfectos; es una hora fantástica para mí porque el equipo ha rendido muy bien en ese tramo», declaró un visiblemente encabronado timonel mexicano.
Negociaciones y factores logísticos
De acuerdo con fuentes cercanas a las delegaciones, representantes de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y de la Asociación Inglesa (FA) entablaron pláticas de emergencia con directivos de la FIFA. En el análisis también influyeron los derechos de transmisión televisiva en el viejo continente —donde el juego se sintonizará a la 1:00 de la mañana en Inglaterra— y la estricta calendarización de otros cruces mundialistas, como el Brasil contra Noruega.
Finalmente, tras sopesar todas las variables operativas y escuchar la inconformidad de los cuerpos técnicos, la FIFA optó por mantener la agenda original. Con esto, el Tricolor buscará su histórico pase a la ronda de los cuartos de final bajo los reflectores vespertinos del Coloso de Santa Úrsula, desafiando no solo al gigante europeo, sino también a la amenaza de lluvia que rodea al partido más importante del año.
