La Selección Mexicana ha encendido la pasión de su afición al asegurar su pase a los Octavos de Final del Mundial 2026, tras una contundente victoria de 2-0 sobre Ecuador en un partido lleno de emociones y desafíos. El Estadio Ciudad de México fue testigo de una noche histórica, donde el espíritu combativo del Tri superó incluso las inclemencias del tiempo.
El ambiente previo al encuentro estuvo cargado de tensión y expectativa. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, hizo un llamado a la cordura y el respeto en las celebraciones, mientras que la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) presentó una queja formal por una «serenata» de aficionados mexicanos en el hotel de concentración de su equipo, un incidente que añadió picante al ya de por sí crucial duelo.
El inicio del partido se vio retrasado por una fuerte tormenta eléctrica que azotó la capital, generando preocupación entre los asistentes y la FIFA, que priorizó la seguridad de todos los involucrados. Finalmente, el pitido inicial resonó a las 20:00 horas, desatando la euforia contenida.
Bajo la dirección de Javier Aguirre, quien busca redimir errores pasados en su tercera etapa con el Tri, México mostró determinación desde el primer minuto. Aguirre había enfatizado la importancia de la localía y el apoyo de la afición, a quienes denominó el «jugador número 12», y la respuesta en las gradas fue ensordecedora.
El partido fue un despliegue de oportunidades para México. Tras varios intentos fallidos de jugadores como Gilberto Mora, Roberto Alvarado y Luis Romo, la red finalmente se movió. Julián Quiñones fue el encargado de abrir el marcador, rematando con precisión al ángulo izquierdo tras una asistencia magistral de Roberto Alvarado, desatando el primer grito de gol en el estadio.
La ventaja se consolidó tras una breve pausa para hidratación. La Selección Mexicana no bajó la intensidad y, poco después, Raúl Jiménez amplió la ventaja a 2-0. Con un potente remate de derecha al centro del área, Jiménez sentenció el segundo tanto, nuevamente con una asistencia clave de Julián Quiñones, consolidando la superioridad mexicana en el campo.
Al momento de la publicación, el marcador parcial de 2-0 reflejaba el dominio de México, que se perfila con fuerza en esta fase eliminatoria. La vibrante atmósfera del Estadio Ciudad de México, con la afición entregada a su equipo, fue un factor determinante en esta victoria que ilusiona a todo un país con el sueño mundialista. Incluso el exjugador ecuatoriano Walter Ayoví estuvo presente, aunque esta vez como testigo de la victoria mexicana.
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