Poeta, escritor, periodista, guionista y «rebelde con causa». Así presentó Marcela Gutiérrez a Fabián Muñoz en Voces de mi Lugar, donde el autor repasó su ruta entre Guanajuato y Aguascalientes y cómo el periodismo lo obligó a salir del estado en los 90.
«Nací en Celaya, pero toda mi infancia fue en Guanajuato capital, en el barrio Paseo de la Presa. Luego secundaria y prepa en Irapuato», contó. «No hay un Guanajuato, hay muchos Guanajuatos», dijo al describir el corredor León–Silao–Irapuato–Salamanca–Celaya y joyas como Dolores Hidalgo, Pozos o Yuriria.
De la narrativa al poema… por amor
Aunque en el Bajío escribía cuento —»hice una novela que no la leería ni aunque fuera otra»— y hacía periodismo local, la poesía llegó en Aguascalientes. «Conozco a poetas de mi edad y empiezo a incursionar. Hice mis primeros poemas tratando de ligarme a una chava», confesó entre risas. «¿Un buen poema consigue ligue? Contribuye. Neruda mata a Tom Cruise. Neruda mata reggaetón».
A los 17 ya estaba en un diario local, El Centro. Al llegar a la Universidad Autónoma de Aguascalientes combinó radio universitaria —programas de música latinoamericana y poesía— con reportería en radio comercial. Su meta original, reveló, era otra: «yo quería dedicarme a hacer guiones de cine», pero el compromiso social del periodismo lo absorbió.
Corresponsal de Reforma y exilio «voluntario a fuerza»
Muñoz fue corresponsal durante 12 años de Reforma —antes, de El Norte de Monterrey—. Una nota crítica al poder lo obligó a irse: «tuve que retirarme del estado. Me fui a Guanajuato. Voluntariamente a fuerza». Estuvo fuera de Aguascalientes de 1993 a 2000, periodo en el que siguió en periodismo y poesía entre Guanajuato y Ciudad de México.
«¿No tenías miedo? Era un compromiso político, ideológico, personal. Sabía las consecuencias», afirmó. Reconoció el temor de su familia, pero sostuvo su decisión: «lo asumí como eso y me mantuve hasta el final».
Periodismo como oficio de paciencia
Para Muñoz, el periodismo es utilidad social: buscar, insistir, contrastar. Y la poesía, un lenguaje para nombrar el mundo desde Aguascalientes, donde encontró comunidad y lectores desde los 18 años, «repartiendo poemas por todos lados».
«Guanajuato gestó al escritor en general; Aguascalientes me hizo poeta», resumió.
