«De todos los géneros que he interpretado, el que más me llena es el mariachi», dijo Omar Loera en Voces de mi Lugar con Marcela Gutiérrez. Cantante, compositor, productor y arreglista, Loera se define «mariachi a mucho orgullo» y viene de una familia con tres generaciones ligadas a la música.
Contó que su bisabuelo tocaba guitarra «como hobby», su abuelo fue violinista y compositor de polkas y canciones románticas «para mi abuelita», y su padre hizo carrera en el mariachi. «Desde que tengo uso de razón, mi papá ya estaba en el mariachi», recordó. Formó parte del Mariachi Juvenil Los Reyes, agrupación con auge en Aguascalientes.
Nacido en Aguascalientes —padre hidrocálido, madre zacatecana, con raíces también en Jalisco—, Loera creció entre escenarios de bares y cantinas, donde aprendió el repertorio nacional. «Te das cuenta de la cantidad de canciones que nos pedían de otros estados».
El guitarrón, base del mariachi
Guitarrónista como su padre, explicó por qué nunca coincidieron en la misma agrupación: «en cada mariachi solo hay un guitarrón». Aclaró la confusión con el tololoche: «el guitarrón es el bajo del mariachi, tiene jorobita atrás y va colgado, no va al piso como el tololoche».
De los 17 años al estudio
Sus primeras composiciones llegaron a los 17, «solo yo con mi guitarra», grabadas en cassette. Hoy produce y arregla en varios géneros, pero el mariachi sigue siendo su sello.
La música de «Presumiendo México»
Loera es coautor y arreglista del tema de Presumiendo México. «Yo hice el arreglo, las programaciones de pianos y percusión», detalló. Para la grabación convocó al Mariachi Imperial Azteca en trompetas y violines, y la voz la puso José María Ruiz, hijo de Napoleón.
«Decir tacos y mariachi en cualquier parte del mundo es un orgullo y una responsabilidad», afirmó. «Tienes que procurar andar bien presentable, dejar el nombre de México muy alto, desde cómo te vistes hasta lo que interpretas».
Sobre el mariachi en momentos difíciles, fue directo: «en un cumpleaños, un aniversario e inclusive en un funeral, el mariachi hace la diferencia, porque México también canta de dolor».
