Después de que «la derecha en este Congreso condecorara a Isabel Díaz Ayuso en un acto deliberado de intimidación ideológica», el diputado Fernando Alférez Barbosa subió a tribuna para fijar postura por la visita a México de Cayetana Álvarez de Toledo.
«Llegó a México rodando como una piedra de lonja, como piedra de una audiencia, como piedra de un palacio y como piedra de una iglesia, a dictar una conferencia con su talante de vieja raposa avarienta, pretendiendo parar la historia de México y de España, encadenando a don Quijote», dijo.
La crítica central
Alférez acusó que Álvarez de Toledo vino «sin haber sido vacunada contra el dogmatismo, viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio», para decirle en privado a «sus amigos vendepatrias» que los problemas de México no están en Hernán Cortés ni en Isabel la Católica.
Según el legislador, la conferencista habló de los horrores de Teuchitlán, Jalisco, y sostuvo que antes de exigir disculpas históricas a España, México debería pedir perdón a las madres buscadoras. «Se derramó como el agua y como el llanto, y de su garganta profunda, tan profunda como su desfachatez, habló del crimen organizado y que nuestra soberanía es una ficción».
«Escondió a los verdaderos narcomandatarios»
«Bajo las faldas de su discurso escondió deliberadamente las estatuillas de Vicente Fox, de Felipe Calderón y de Genaro García Luna, los verdaderos narcomandatarios», afirmó Alférez.
Cuestionó que «su doctorado en Historia por la Universidad de Oxford no le alcanzó para darse un baño de ética y establecer la diferencia entre la crítica fundada y la descalificación sin pruebas».
Qué es soberanía, para México
«La soberanía no puede definirse únicamente desde la seguridad ni en la capacidad de ejercer autoridad sobre un territorio», sostuvo. «Es el derecho de los pueblos a construir libremente su destino, a interpretar su propia historia, a decidir democráticamente sus prioridades y a no recibir lecciones de legitimidad desde ninguna potencia extranjera».
México, dijo, «es una nación soberana no porque ignore su pasado, sino porque tiene la libertad de debatirlo. Es soberana no porque rechace el diálogo con España, sino porque ese diálogo debe producirse entre iguales».
Madres buscadoras y memoria histórica
Alférez pidió no usar políticamente el dolor de las madres buscadoras «como argumento para cancelar cualquier otra discusión histórica».
«El crimen organizado no se derrota con consignas, se combate con Estado de Derecho, con coordinación federal, con rendición de cuentas y con la convicción de que la seguridad es un derecho humano», afirmó, al defender la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien «como nadie en la historia, está combatiendo el narcotráfico no como un flagelo aislado ni como una construcción mediática, sino como un fenómeno estructural, trasnacional y profundamente arraigado».
«En Aguascalientes sí sabemos contar»
El momento más duro del discurso llegó con la evocación del poeta León Felipe, exiliado por Franco:
«Viniste a México a contar nuestros muertos y en Aguascalientes también sabemos contar… Un 18 de noviembre solo en un sótano de cadáveres contó 300 niños muertos… en tu conciencia todos, Cayetana Álvarez de Toledo, todos los hemos cargado a tu cuenta».
Recordó que las víctimas de la Guerra Civil Española «se contaron por cientos de miles» y que hoy España debate memoria histórica y reparación. «Las madres buscadoras merecen verdad y justicia, las víctimas de la Guerra Civil Española merecieron verdad y justicia, los pueblos indígenas merecen reconocimiento histórico y ninguna de estas causas pierde legitimidad porque exista otra igualmente justa».
Cierre
«La verdadera responsabilidad de los estados democráticos consiste en no obligar a las víctimas a competir entre sí por el derecho a ser escuchadas», concluyó.
«La España que hoy existe no nació únicamente en los reinos cristianos, también fue moldeada por la cultura andalusí, por las traducciones judías, por el intercambio científico, filosófico y artístico desarrollado durante siglos en la península».
«Ya ves, Cayetana Álvarez de Toledo, Marquesa de Casafuerte: en Aguascalientes, sí sabemos contar».
