Cuando miramos al pasado acerca de cómo se interpretó el universo, cosas que ellos plantearon y promovieron muchas de ellas, por no decir la mayoría, han sido descartadas. El cambiar de un modelo del universo que tenía más de dos mil años de antigüedad, en el que la Tierra inmóvil ocupaba el centro y todo se movía a su alrededor, transformó por completo el cosmos, el empezar a concebirlo como un universo en el que la Tierra estaba en movimiento en torno al Sol, y estaba entre los demás planetas moviéndose en torno al Sol, fue reforzado, demostrado por las observaciones realizadas con el telescopio, por Galileo Galilei, y supuso una ruptura total con ese concepto del universo ya milenario. Hoy sabemos que también es falso, hoy sabemos que el Sol no está en el centro del universo, el Sol es una estrella totalmente ordinaria en los suburbios de una galaxia como la Vía Láctea, que es totalmente ordinaria porque es una más entre los miles de millones de galaxias que hay en el universo.
Todo eso lo sabemos, el universo no tiene un centro, podría ser infinito. Por tanto, esa transformación del cosmos, que hoy sabemos que era incorrecta, tuvo unas implicaciones profundas y una base importantísima en nuestra interpretación del universo. Yo creo que eso es importante, que no podemos analizar esos resultados del pasado, esas interpretaciones con los ojos de la actualidad, porque lo que también es cierto es que probablemente dentro de 100 años lo que hoy afirmamos, algunas de las cosas que hoy afirmamos y que interpretamos, les parecerán inocentes.
Un ejemplo de nuestra ignorancia actual está en una pregunta de qué está hecho el universo. Todo lo que contiene el universo es energía, la materia también es energía, y sabemos que el 100% de ese contenido de energía que tiene el universo, el 95% es materia oscura, energía oscura, 20% materia oscura, 5% materia ordinaria, 75% energía oscura, esa inmensa mayoría de lo que contiene el universo no sabemos lo que es. Y yo creo que eso es una medida de nuestra ignorancia y una de las cuestiones que tienen contra las cuerdas a la ciencia de la actualidad.
Vivimos en una época en la que cuestionamos mucho lo que consideramos como un pensamiento único a lo largo de los siglos, siempre hablamos de los mismos nombres, la cultura griega, qué pesados con los griegos, qué pesados con Galileo. ¿Qué parte de eso es cierto? Porque sé que es cierto que a lo largo de la historia hemos ignorado muchas culturas, muchos nombres, entonces está bien cuestionar qué es lo que hemos ignorado, a quién no hemos escuchado, qué ideas no han quedado registradas o no han permeado con la solidez de otras formas de pensar. Todo eso hay que cuestionarlo y vivimos una época donde todo esto se cuestiona.
Pero tampoco podemos ir al otro extremo, que es de lo que nos arriesgamos a hacer si no miramos al pasado, si no miramos desde distintas perspectivas, de pensar, bueno, voy a rechazar todo lo establecido, todo esto no me interesa, repetir más de lo mismo que nos hemos ido creyendo a lo largo de los siglos. No, yo quiero otras cosas diferentes. Tampoco es eso, o sea, venimos de unas raíces.
El conocimiento que hoy tenemos sobre el cosmos es herencia de esas raíces, de esas culturas y no podemos renunciar a esas raíces, no podemos negarlas, necesitamos ampliar esas visiones, pero no podemos negar nuestras raíces y esas culturas del pasado que tuvieron una influencia realmente muy importante en el conocimiento actual.
