‘The Great’ se consagra como una serie estupenda con una tercera temporada cuyo único ‘pero’ relevante es no haber cerrado su historia. Tal vez. O tal vez no, quien sabe. Al fin y al cabo, la serie ha sabido renovarse sobre la marcha a lo largo y ancho de tres temporadas que parecen estar continuamente explotando más o menos las mismas dinámicas con más o menos los mismos personajes… pero que al mismo tiempo resultan completamente diferentes sin llegar a sentir en ningún momento que se ha traicionado a alguno de los personajes. Otra cosa es ya entre ellos, claro está.Renovarse, o morir.Esta tercera temporada iguala cuanto menos la apuesta de las dos anteriores, aún más si cabe al conservar la frescura satírica, el ingenio verbal y la maquiavélica capacidad de sorpresa dentro de un sempiterno juego de lameculos de tronos que mantiene muy abierto con tanta viveza como elegancia y sobre todo, un sentido común muy respetuoso con el medio ambiente. A pesar de algunas importantes decisiones. O precisamente, gracias a ellas: ‘The Great’ no sólo no se estanca, sino que además demuestra su predisposición a resistirse a hacerlo con valentía, determinación y mucho orgullo.Renovarse. O morir.’The Great’ es una sátira elegante, mordaz, descocada, diabólicamente divertida y altamente deliciosa sobre cómo Catalina llegó a ser la Grande que a pesar de algunas bajas y altas sufridas por el camino, a la de tres mantiene intacta su encantadora y vigorosa mala leche, así como su acidez e irreverencia a prueba de golpes de estado. De esta manera, esta especie de implacable ‘Billions’ en la corte rusa con muchas más fornicaciones y asesinatos se erige, con implacable ingenio, notable letra y un gusto exquisito, en una serie de lo más disfrutable. Le cueste la vida a quien le cueste.
