El gobierno de la 4T apuesta a la ignorancia y el rezago educativo de las niñas y niños; no le importa el futuro del país, le interesa mantener el poder
El gobierno de la Cuarta Transformación es más que un proyecto de seis años: busca implantar las semillas de un régimen que socave los derechos y libertades de sus habitantes con el propósito de perpetuarse en el poder.
Desde sus inicios, ha intentado, cual pulpo venenoso, destruir los cimientos del país moderno y democrático que tanto esfuerzo ha costado construir.
En ocasiones, esos intentos han avanzado, como el desmantelamiento del sistema de salud o la militarización de las actividades civiles. En otras, como la manipulación de las reglas electorales, han topado con una sociedad dispuesta a defender su democracia.
Ahora, estamos frente a una nueva lucha: la educación de las niñas y niños mexicanos.
Los materiales educativos para los niveles de preescolar, primaria y secundaria, propuestos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el próximo ciclo escolar, buscan perpetuar la ignorancia y el rezago educativo en las siguientes generaciones.
Mucho se ha dicho ya sobre los problemas de estos materiales:
Elaboración a escondidas, contenidos con errores imperdonables, y un rediseño que desprecia a la ciencia y las matemáticas. Más la cicuta que quieren dar a beber a nuestros niños está en los fundamentos ideológicos de la mal llamada Nueva Escuela Mexicana (NEM):
Un entramado confuso entre la filosofía de la liberación de Enrique Dussel, la pedagogía del oprimido de Paulo Freire, y las teorías neomarxistas de la lucha de clases.
Dussel, por cierto, es el Secretario de Formación Política de Morena. Vaya coincidencia.
En los libros, por ejemplo, se estipulan principios como el decolonialismo, la prevalencia de grupos opresores y oprimidos, y el rechazo de que el conocimiento sirva para el trabajo.
Según la Nueva Escuela Mexicana, el saber no puede ni debe estar orientado a las necesidades del mercado, como si los futuros ciudadanos pudieran comer sólo ideas.
La Nueva Escuela Mexicana ampliará la brecha entre los alumnos entre escuelas públicas y privadas.
La apuesta de la Cuarta Transformación es muy sencilla:
Adoctrinar y no enseñar apostar a la ignorancia para que los pobres sigan siendo pobres, para incrementar su cantera de votantes mediante esquemas de transferencias gubernamentales.
Esa es la receta del autoritarismo latinoamericano.
Quizás ningún Presidente se haya atrevido a tanto, haciendo de la educación pública un terreno de formación política.
En ese camino, el presidente Andrés Manuel López Obrador desprecia a las niñas y niños.
No les importa su futuro, sino que su movimiento gobierne para las próximas décadas. Hoy, como nunca, debemos dar la batalla para detener al pulpo venenoso que va por las niñas y niños de México.
CUMULONIMBOS. «Si los pobres empiezan a razonar, todo está perdido», Voltaire.
«Quizás ningún Presidente se haya atrevido a tanto, haciendo de la educación pública un terreno de formación política
