El presidente municipal Leo Montañez reconoció que el tema del agua potable sigue siendo uno de los mayores desafíos para la ciudad y subrayó la importancia de dar la cara a la ciudadanía en momentos de crisis.
Montañez explicó que la construcción de un nuevo pozo no es una solución inmediata, ya que requiere mínimo un año de trámites y autorizaciones, lo que complica atender de forma rápida los problemas de abastecimiento. “Un pozo se puede perder en cuestión de días, pero levantar otro implica un proceso largo, más que el nacimiento de un bebé”, señaló.
A pesar de las dificultades, aseguró que el gobierno municipal está haciendo su parte para garantizar el suministro y confía en que los resultados llegarán con el esfuerzo conjunto de las autoridades y la ciudadanía.
El alcalde destacó que la administración trabaja en coordinación con instancias estatales y federales para modernizar la infraestructura hidráulica y reforzar la capacidad de respuesta ante emergencias. Además, reiteró que la transparencia y la comunicación directa con la población son fundamentales para mantener la confianza en medio de un tema tan sensible.
Montañez insistió en que el agua no es solo un recurso, sino un derecho básico que debe garantizarse con planeación, inversión y compromiso. “Estamos haciendo nuestra parte y sé que el de arriba hará la suya, pero primero uno tiene que cumplir con su responsabilidad”, expresó.
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