El influencer y empresario Poncho de Nigris se encuentra en el centro de la controversia digital tras manifestar su interés en adquirir al popular “Pato Merlín”, una mascota que recientemente se ha vuelto viral en redes sociales.
La declaración del creador de contenido provocó una rápida reacción entre usuarios, quienes lo señalaron por presuntamente intentar lucrar con el animal y tratarlo como un objeto de consumo. Las críticas escalaron con comentarios severos, donde algunos internautas incluso afirmaron que “vendería hasta a su familia” con tal de obtener beneficios económicos o mayor visibilidad.
No obstante, la conversación también incluyó posturas a favor del influencer. Algunos seguidores defendieron su intención, argumentando que podría ofrecer mejores cuidados y condiciones de vida al pato, en caso de concretarse la compra.

El caso ha abierto un debate más amplio en redes sociales sobre el trato ético hacia los animales, especialmente cuando se convierten en fenómenos virales. Especialistas y usuarios han coincidido en que este tipo de situaciones evidencian la necesidad de establecer límites claros en torno a la comercialización de seres vivos.
Asimismo, la polémica pone sobre la mesa el papel de los influencers en la era digital, donde cada acción o declaración puede amplificarse y generar discusiones sobre responsabilidad social, ética y el impacto de sus decisiones en la audiencia.
Mientras tanto, el “Pato Merlín” continúa captando la atención del público, convertido en un símbolo de cómo la viralidad puede transformar la percepción y el destino de figuras —humanas o animales— en el entorno digital.

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