En un mensaje contundente, Alférez dejó claro que el rumbo de las alianzas políticas en Aguascalientes no dependerá de voluntades personales, sino de lo que determinen las dirigencias nacionales de los partidos. “Las alianzas con los partidos políticos nacionales es una decisión de los órganos superiores, no será capricho ni de Alférez ni de Yemi”, afirmó, subrayando que cualquier acuerdo deberá firmarse pensando en el beneficio de la sociedad.
El papel de las dirigencias nacionales
Alférez insistió en que la política local está sujeta a las disposiciones de los comités nacionales, quienes serán los responsables de definir estrategias y pactos. Con ello, busca transmitir un mensaje de disciplina institucional y respeto a las estructuras partidistas, alejándose de la idea de decisiones improvisadas o personales.
PRI: ¿muerto o remasterizado?
En otro momento, el político se refirió a la situación del PRI, cuestionando la narrativa de quienes lo dan por desaparecido. “En política nadie está muerto, por eso la política es una ciencia y de un día para otro cambian los escenarios”, expresó. Recordó que el PRI ha sabido sobrevivir incluso en escenarios adversos, como el 16-0 en Coahuila, resultado que calificó como una “redistritación a modo” y una “elección de Estado”.
“El PRI, como el mío, sigue ganando batallas después de muerto”, dijo Alférez, ironizando sobre quienes festinan su derrota.
El reto en Aguascalientes
Alférez advirtió que en Aguascalientes podría repetirse un escenario similar al de Coahuila, pero ahora con el PAN como protagonista. Según sus palabras, el blanquiazul estaría en la lucha por desaparecer al PRI, con la posibilidad de que este partido ni siquiera alcance el registro en el estado.
La declaración abre un debate sobre la fuerza real de los partidos tradicionales en la entidad y la manera en que las alianzas nacionales podrían redefinir el mapa político local.
Conclusión
El discurso de Alférez refleja tanto la incertidumbre como la dinámica cambiante de la política mexicana. Mientras reconoce la autoridad de las dirigencias nacionales para definir alianzas, también advierte sobre la fragilidad de los partidos históricos frente a nuevas estrategias de poder. En sus palabras, la política sigue siendo un terreno donde “nadie está muerto” y donde cada elección puede remasterizar viejas batallas.
Síguenos en nuestras redes sociales.
