En el marco de la presentación de la primera iniciativa de ley neurodivergente en México, el psicólogo y activista Hugo, miembro de un colectivo dedicado a la defensa de los derechos de las personas con condiciones neurodivergentes, ofreció una visión crítica y profundamente humana sobre la importancia de este proyecto legislativo.
📌 La magnitud del reto
Hugo subrayó que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% de la población es neurodivergente, mientras que el 80% restante es neurotípica. Esta cifra revela que millones de personas viven con condiciones como autismo, TDAH, dislexia, dispraxia o síndrome de Tourette, y que históricamente han sido invisibilizadas o tratadas desde un enfoque clínico que las reduce a diagnósticos.
El especialista explicó que las manifestaciones de la neurodivergencia cambian según la etapa de desarrollo: infancia, adolescencia y adultez. En cada transición —de la escuela primaria a la secundaria, de la adolescencia a la vida adulta, o del ámbito académico al laboral— las personas enfrentan nuevos retos que requieren acompañamiento integral.
🏫 Un enfoque integral
Para Hugo, la clave está en abandonar la idea de que las terapias por sí solas son suficientes. Defendió un modelo integral que combine:
- Terapias especializadas adaptadas a cada etapa.
- Apoyo familiar como base emocional y social.
- Instituciones educativas capacitadas para atender la diversidad.
- Entornos laborales que promuevan inclusión real.
- Políticas públicas que garanticen accesibilidad y derechos.
“Cuando se trabaja de manera integral, con familias e instituciones, se logra accesibilidad real a los mismos derechos.”
📊 Impacto social y laboral
El psicólogo enfatizó que la iniciativa marcará un antes y después en inclusión laboral, educativa y social. Con protocolos adecuados, las personas neurodivergentes podrán acceder a empleos seguros, estudiar en instituciones con profesores capacitados y transitar espacios públicos sin miedo a ser criminalizadas por desconocimiento institucional.
Además, destacó que la ley introduce el concepto de “discriminación positiva”, incentivando a las empresas a contratar personas neurodivergentes hasta que estas prácticas se normalicen en la sociedad.
🎯 Conclusión
La intervención de Hugo aportó un enfoque técnico y humano que complementa la visión legislativa. Su llamado a trabajar de manera integral refleja la urgencia de construir un sistema que no solo reconozca la neurodivergencia, sino que garantice accesibilidad plena a los mismos derechos que cualquier ciudadano.
La iniciativa, aún en proceso de análisis legislativo, abre un debate nacional sobre cómo transformar las instituciones educativas, laborales y sociales para que la diversidad cerebral deje de ser invisibilizada y se convierta en un eje de inclusión y justicia.
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