«Nací en Ojo Caliente, Calvillo, en la cuna de las guayabas», se presentó Roberto Díaz Ruiz en Presumiendo México. Empresario del transporte, líder empresarial y ex presidente del Patronato de la Feria Nacional de San Marcos, suma 36 años al frente de Canacar Aguascalientes.
«Desde que nació Canacar, estamos a cargo aquí», dijo entre risas: «cada diciembre les digo que ya es tiempo del relevo y me dicen: ayúdanos un año más». Se define como hombre de trabajo: empezó a los 12 años ayudando a sus padres con cajas de guayaba y a los 17 «me entró el gusanito del transporte».
El abuelo que no decía malas palabras
Su referente fue su abuelo, Rafael Díaz López. «Nunca le oí decir una mala palabra, nunca lo vi fumar ni tomar una cerveza. Su vida fue el trabajo. Supo retirarse a tiempo», recordó. De niño, le leía la Biblia en el porche: «me decía qué párrafo y cerraba los ojos. Duraba más de media hora». También mencionó a su abuela Paula Velasco Ortega, de ojos claros, y raíces familiares en El Temazcal y comunidades de Calvillo.
Primer camión a los 18, por necesidad
Calvillo producía hasta 150 mil toneladas de guayaba por cosecha y requería cientos de camiones. «Batallaba para encontrar quién me llevara la fruta a La Merced. Si llegaba al tercer día, ya la querían pagar como ‘pasada'». Por eso compró su primer camión a los 18: «después fueron dos, luego tres».
Cuando terminaba la guayaba, seguía la naranja de la Huasteca Potosina y Tamaulipeca hacia CDMX, Guadalajara y Monterrey. En 1964 se vinculó con Salvador Hernández Lucio, fundador en 1938 de la empresa que luego sería Fletes Chihuahua (antes Transportes Insurgentes Pedro Moreno). «Me acogió y ahí llevo ya 50 años».
Visionario en la Feria
Como presidente del Patronato de la Feria Nacional de San Marcos, Díaz Ruiz impulsó su crecimiento: «tuvo tanta visión que la hizo crecer», destacó la conductora. Él lo resumió con sencillez: combinar gestión empresarial con servicio.
Hoy, además de Canacar, preside el Consejo Estatal Empresarial de Aguascalientes. «La lectura, las artes y la cultura son necesarias», suele repetir en sus intervenciones públicas, aunque su corazón sigue en el camino: «el transporte y la agricultura siempre han ido de la mano en Calvillo».
