“Guadalupe, El Encino, San Marcos y La Estación”. La frase se repite como verdad, pero es literatura. El imaginario de los “cuatro barrios” viene del “Romance de los cuatro barrios”, poema de Jesús Reyes —ganador de los Juegos Florales de la Feria de San Marcos— que fijó esos nombres en la memoria colectiva. En realidad, Aguascalientes tiene muchos más, y su historia empieza antes y se extiende más allá de esos cuatro.
Historiadores locales explican que un barrio tradicional no se define solo por calles, sino por la vida alrededor de la plaza: templo, escuela, panteón y mercado —aunque sea semanal—. Esa estructura permitió que, con el tiempo, surgieran núcleos con identidad propia en distintos rumbos de la ciudad.
El primero: El Encino-Triana
El más antiguo sería el barrio del Encino, también conocido como Triana. La tradición señala que hacia 1565 llegaron los primeros pobladores a esa zona, entre ellos un vecino originario del barrio de Triana, en Sevilla, de ahí el sobrenombre.
Su traza original estaba claramente delimitada por dos arroyos:
- al norte, el arroyo de los Adoberos, hoy avenida Adolfo López Mateos;
- al sur, el arroyo del Cedazo, hoy avenida Ayuntamiento.
Ahí se asentaron las primeras familias, alrededor de la parroquia del Cristo Negro del Encino, y con el tiempo se consolidó el mercado, la escuela y el camposanto que le dieron vida comunitaria.
Los del poema —y los que faltan
El poema de Reyes consagró cuatro nombres, pero la ciudad creció con otros núcleos igual de históricos:
- Guadalupe, con su templo barroco y su dinámica comercial;
- San Marcos, ligado desde el siglo XIX a la feria y a la vida festiva;
- La Estación, el más moderno de ese cuarteto, que nació con el ferrocarril a principios del siglo XX y transformó la economía y la movilidad de la capital.
A ellos se suman barrios como La Salud, La Purísima, San Antonio, Cholula, Héroes, Del Trabajo y otros que, aunque no entraron en el romance, cumplen con los rasgos clásicos del barrio: plaza, templo, escuela y comercio de proximidad.
¿Por qué importa?
Porque entender que Aguascalientes es una ciudad de barrios —no de cuatro, sino de muchos— ayuda a leer su crecimiento urbano, sus fiestas patronales, sus oficios y su gastronomía. Cada barrio guarda una capilla, una cofradía, una banda de viento, una receta.
La próxima vez que alguien diga “la ciudad de los cuatro barrios”, la corrección no es por afán académico: es por justicia histórica. El poema los volvió famosos, pero la ciudad los desbordó.
