En la emisión de La Terca Memoria, el historiador Víctor Manuel González Esparza presentó su más reciente investigación sobre las haciendas jesuitas y su influencia en la región de Zacatecas y Aguascalientes durante los siglos XVII al XIX. El programa abordó cómo estas propiedades se convirtieron en pilares económicos y sociales de la Nueva España.
El especialista explicó que, a diferencia de las haciendas privadas, las administradas por los jesuitas tenían una visión particular del territorio y la naturaleza, considerada como manifestación divina. Esto se reflejaba en prácticas de administración eficiente, inversión en infraestructura hidráulica y apoyo crediticio a pequeños propietarios.
🌍 Contexto histórico
- El siglo XVII fue considerado por algunos historiadores como un periodo de crisis en Europa, pero en la Nueva España representó una etapa de transformaciones económicas, con el auge de la minería en Zacatecas, Durango y Chihuahua.
- Las haciendas jesuitas, como Cieneguilla y Ciénega Grande, fueron fundamentales para sostener las misiones del norte, extendidas hacia Baja California y Sinaloa.
- La expulsión de los jesuitas en 1767 significó una gran expropiación de tierras y un desmantelamiento productivo que derivó en crisis de subsistencia en las décadas posteriores.
📜 Legado
Tras la expulsión, las propiedades fueron administradas por las llamadas “temporalidades” y posteriormente vendidas a grandes propietarios como el conde de Regla y el conde Rull, consolidando latifundios que perduraron hasta el siglo XX. Además, los jesuitas expulsados en Italia escribieron obras que influyeron en el nacionalismo criollo, al presentar una visión de México como un país doliente que debía liberarse de la opresión colonial.
En conclusión, el programa mostró que las haciendas jesuitas no solo fueron centros productivos, sino también espacios donde se gestaron modelos alternativos de administración y pensamiento que marcaron la historia económica y cultural de la Nueva España.
