Cada 20 de mayo el mundo detiene un momento su ritmo para mirar a uno de los seres más pequeños y, al mismo tiempo, más indispensables del planeta: las abejas. La fecha fue proclamada por la ONU en 2017 y comenzó a celebrarse en 2018, gracias a una iniciativa de Eslovenia, respaldada por la FAO. El día coincide con el natalicio de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna.
El objetivo es claro: concientizar sobre el papel esencial de las abejas y alertar sobre las amenazas que enfrentan, entre ellas el uso de pesticidas, el cambio climático, la pérdida de hábitat y la propagación de enfermedades. La FAO advierte que, pese a los esfuerzos globales, las poblaciones de polinizadores siguen disminuyendo.
Un pilar ecológico y científico
En el mundo existen 20 mil especies de abejas, y México destaca como una potencia biológica: alberga 2,100 especies nativas, casi el 10% del total global.
Su importancia es monumental:
- Polinizan entre 75% y 90% de las plantas con flor.
- Uno de cada tres alimentos que consumimos depende de ellas.
- Sin abejas, cultivos como el café, chocolate, almendras, tomates o girasoles colapsarían.
Su desaparición significaría un golpe directo a la biodiversidad y a la seguridad alimentaria mundial.
Un motor económico silencioso
La polinización que realizan las abejas genera 235 mil millones de dólares al año en el mundo.
En México:
- Más de 45 mil apicultores dependen de esta actividad.
- Existen 2.2 millones de colmenas.
- Se producen 57 mil toneladas de miel anuales.
- Se exportan 34 mil toneladas, generando 120 millones de dólares.
El país se mantiene entre los principales exportadores de miel del mundo.
Una tradición milenaria
La apicultura se practica desde hace más de 4 mil años, con registros en el Antiguo Egipto. En el siglo XVIII, Anton Janša modernizó la técnica.
En México, los pueblos originarios —especialmente en el sureste— han mantenido viva esta actividad desde tiempos prehispánicos. La meliponicultura, que trabaja con abejas sin aguijón, es parte fundamental de la cultura maya.
Políticas públicas en México
El país ha impulsado acciones para proteger a los polinizadores:
- Estrategia Nacional para la Conservación de Polinizadores (Semarnat + SEDER).
- Reducción del uso de plaguicidas altamente peligrosos.
- Planes de acción ante mortandad de colmenas.
- Apoyos a apicultores con hasta 100 colmenas.
- Campaña nacional 2026 para fortalecer la salud de las abejas.
- Estados como Sonora cuentan con leyes específicas de fomento apícola.
La voz del pueblo maya: “Sin abejas no hay futuro”
En entrevista, Jorge Pech, integrante del Colectivo Maya de los Chenes, advirtió que para las comunidades mayas el 20 de mayo es un día de reflexión, no de celebración.
Para ellos, la apicultura es:
- Una actividad económica esencial.
- Parte de su identidad cultural.
- Una práctica espiritual ligada a la naturaleza.
Pech denunció:
- Colapso acelerado de abejas en la península de Yucatán.
- Impacto de megaproyectos como el Tren Maya, la agroindustria y las energías “verdes”.
- Deforestación masiva de más de 410 mil hectáreas para soya transgénica.
- Falta de estudios oficiales y ausencia de responsables por ecocidios.
- Instituciones que trabajan sin coordinación.
Para el pueblo maya, la abeja es la especie capaz de restaurar el equilibrio del planeta.
Un llamado urgente
El mensaje final del representante maya fue contundente:
“Las abejas son la primera señal del colapso ambiental. Si no actuamos, los siguientes somos nosotros”.
La protección de las abejas no es una causa ambientalista aislada: es una necesidad de supervivencia. Su futuro es el nuestro.
