Este mensaje es para ti, que estás en proceso de trasplante o que ya recibiste un órgano.
No importa si se trata de riñón, hígado, corazón u otro órgano. Hay algo que todos los trasplantes tienen en común, tu participación activa es fundamental para que el trasplante funcione. Este proceso puede generar miedo, dudas o incluso esperanza.
Todo eso es normal. ¿Qué implica un trasplante? Un trasplante es una cirugía que te da una nueva oportunidad de salud. Pero el trasplante no inicia y termina en la operación.
Inicia mucho antes con una etapa de cuidados diarios. Si eres donador o receptor antes de la cirugía, es importante que sigas todas las indicaciones médicas. Descansa bien, evita consumir alcohol o tabaco y acude a todas tus valoraciones.
Punto importante. La adherencia significa seguir tu tratamiento tal como fue indicado. Esto incluye tomar tus medicamentos en el horario correcto, asistir a tus consultas, seguir recomendaciones médicas, por ejemplo, dietas, higiene del sueño, cambios de rutina, práctica o suspensión de ejercicio, etc.
No es cuestión de ganas. Es cuestión de hábitos. Habrá días difíciles, días con cansancio o desánimo.
En esos momentos, recuerda, no necesitas sentirte bien para hacerlo correcto. Solo necesitas hacerlo, incluso con incomodidad. Y aun cuando te sientas bien.
Porque sentirte bien o sentir incomodidad no significa que puedas suspender el tratamiento. Sobre los medicamentos. Después de un trasplante, necesitarás medicamentos para evitar que tu cuerpo rechace el órgano.
Es muy importante que sepas esto. No tomar el medicamento, aunque sea un solo día, puede poner en riesgo el trasplante. Para ayudarte.
Usar alarmas. Tener tus medicamentos en un lugar visible. Relaciónalos con actividades diarias, como comer o cepillarte los dientes.
No necesitas confiar en tu memoria. Necesitas crear un sistema. Cuidados generales.
Tu cuerpo estará más sensible, especialmente a infecciones. Por eso. Lava tus manos con frecuencia.
Evita contacto con personas enfermas. Cuida tu alimentación. Sigue las indicaciones específicas de tu médico.
Después de la cirugía tu cuerpo necesita recuperarse. Es importante que. Te movilices poco a poco.
Cuides tu herida. Reportes cualquier molestia. Señales de alerta.
Acude de inmediato a atención médica si presentas fiebre. Dolor inusual. Cambios en tu cuerpo.
Cambio de color, inflamación o temperatura diferente en la herida. Malestar persistente. No esperes a que desaparezca solo.
Manejo emocional. Es normal que aparezcan pensamientos como, ¿y si algo sale mal? Tengo miedo de perder el órgano. No necesitas eliminar estos pensamientos.
Puedes hacer algo diferente. Reconocerlos como pensamientos, no como realidades. Y aún así, continuar con lo que es importante.
Tu tratamiento y tu cuidado. También puedes ayudarte con respiraciones lentas. Inhala profundo.
Sostén y exhala lentamente. Relaja tu cuerpo progresivamente. Red de apoyo.
Permite que las personas cercanas te ayuden. Pueden recordarte tus medicamentos, acompañarte a consultas, apoyarte emocionalmente, pero recuerda. El cambio más importante depende de lo que tú haces cada día.
Mensaje final. Un trasplante no es solo un procedimiento médico. Es un compromiso diario contigo mismo.
No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas hacerlo constante. Cada vez que tomas tu medicamento, cada vez que te cuidas, estás protegiendo tu vida.
