La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) lanzó una advertencia firme a la ciudadanía: tener loros, periquitos o guacamayas como mascotas es un delito, pues su compra, venta o captura forma parte del tráfico ilegal de especies silvestres.
La dependencia federal reforzó su campaña nacional para frenar esta práctica, utilizando mensajes directos que buscan generar conciencia sobre las consecuencias legales y ambientales de mantener aves silvestres en cautiverio.
“Si yo voy a una jaula tú te vas al bote…”, señala uno de los lemas difundidos por la autoridad.
PROFEPA recordó que durante estos meses aumenta la extracción clandestina de estas aves, lo que afecta gravemente a sus poblaciones naturales. La cadena delictiva incluye captura, acopio, transporte, distribución, comercio y posesión, por lo que cualquier persona que participe en alguno de estos eslabones incurre en responsabilidad penal.
La SEMARNAT únicamente puede otorgar permisos para conservación, rehabilitación o investigación, nunca para uso doméstico. Por ello, la autoridad exhortó a la población a no comprar ni aceptar aves silvestres, ya que hacerlo incentiva su captura y contribuye a su disminución en vida libre.
El llamado es claro: el mejor lugar para los animales silvestres es su hábitat natural, no una jaula en casa.
