Aguascalientes.— Entre jornadas laborales, tareas escolares y la vida familiar, Pamela Cevallos ha construido una historia que inspira. Profesionista, madre y deportista, encontró en la natación no solo una disciplina, sino un refugio personal que le permite mantenerse en equilibrio físico, emocional y mental.
Pamela no creció en las albercas. Su primer acercamiento al agua ocurrió a los 19 años, cuando tomó su primera clase de natación. Nadó un par de años y luego se alejó por motivos de trabajo y servicio social. Fue hasta 2014 cuando decidió retomar la disciplina, esta vez para convertirla en una parte esencial de su vida. Desde entonces, la natación ha sido una constante que la acompaña y la fortalece.
Compatibilizar sus roles no ha sido sencillo. Pamela reconoce que la clave ha sido el trabajo en equipo con su esposo, con quien organiza horarios y responsabilidades para que ambos puedan realizar las actividades que disfrutan. Ese equilibrio familiar ha sido fundamental para que ella pueda seguir entrenando y compitiendo.
Para Pamela, nadar es más que un deporte: es su momento del día. “Es el rato para mí”, afirma. En el agua libera estrés, aclara la mente y encuentra la energía para enfrentar el resto de sus actividades. Aunque los entrenamientos son demandantes, asegura que termina cada sesión “cansada, pero feliz”.
Su familia es su mayor impulso. Sus hijos la animan, la esperan con abrazos y mensajes, y celebran cada logro, ya sea desde las gradas o a la distancia. Su esposo también ha sido un apoyo constante en este camino deportivo.
Con la experiencia que ha ganado, Pamela comparte un mensaje para otras madres: dedicarse un momento propio no es egoísmo, sino una forma de estar mejor con una misma y con quienes las rodean. Recomienda encontrar una actividad que realmente llene, ya sea deporte u otra pasión, y convertirla en un espacio personal indispensable.
La historia de Pamela se suma al talento hidrocálido que destaca en disciplinas como la natación, el handball y el tiro con arco. Deportistas como ella recuerdan que el esfuerzo cotidiano, muchas veces silencioso, también construye comunidad, inspiración y orgullo para Aguascalientes.
