En el marco de las celebraciones por el Día del Maestro, el programa Construyendo una Vida Mejor dedicó su emisión del 14 de mayo a un tema tan necesario como postergado: la salud mental de los docentes. La conductora, Gabriela Hermosillo, conversó con el maestro en gestión directiva Piri Herrera Alvarado, quien compartió su experiencia de casi tres décadas en la docencia y reflexionó sobre el desgaste emocional que enfrentan hoy quienes están al frente de un aula.
El programa subrayó que la labor docente ha cambiado de manera acelerada. A las exigencias tradicionales se suman ahora la sobrecarga administrativa, la presión por resultados, la integración de nuevas tecnologías y, de manera creciente, el acompañamiento emocional de estudiantes que viven situaciones complejas.
“Detrás de cada clase hay una persona que también siente, que también se cansa y que también necesita apoyo”, señaló Hermosillo.
Un rol que se ha expandido sin preparación suficiente
Herrera explicó que muchos maestros han asumido funciones que no les corresponden, especialmente en el ámbito emocional, sin contar con formación especializada. Esta situación, dijo, genera culpa docente, ansiedad, estrés crónico y, en casos más graves, síndrome de burnout.
El programa retomó el artículo La escuela no es un consultorio psicológico, del académico Luis Miguel Sánchez Loyo (UdeG), que advierte sobre el riesgo de convertir al docente en “contenedor emocional” de problemas familiares, comunitarios y sociales.
El texto señala que esta expectativa es éticamente cuestionable, pues desplaza hacia el maestro responsabilidades que deberían recaer en servicios de salud mental y equipos interdisciplinarios.
El impacto en la salud mental del profesorado
El desgaste emocional se manifiesta en:
- Sensación de insuficiencia
- Comparación constante con otros docentes
- Miedo a no cumplir con estándares institucionales
- Sobrecarga emocional por situaciones del alumnado
- Dificultad para separar la vida personal del trabajo
Herrera compartió casos de docentes en formación que llegan a llorar por la presión y la autoexigencia, y destacó la importancia de que los maestros aprendan a escucharse y reconocer sus propios límites.
Autocuidado: una necesidad, no un lujo
El programa propuso herramientas prácticas para que los docentes cuiden su bienestar:
- Micropausas conscientes entre actividades
- Límites saludables en la carga laboral
- Redes de apoyo entre colegas
- Reconocimiento personal de logros
- Separación de roles: el docente no es terapeuta
Herrera añadió que actividades como la respiración consciente, el mindfulness, el ejercicio físico y el juego pueden ayudar a liberar tensión y mejorar la salud integral.
Reto de la semana: un minuto para el maestro
Como ejercicio práctico, se invitó a los docentes a regalarse un minuto al día durante cinco días para respirar, estirarse o simplemente detenerse con intención.
“Lo importante no es hacerlo perfecto, sino hacerlo con intención”, recordó Hermosillo.
Un llamado a cuidar a quienes cuidan
El programa concluyó con un mensaje contundente: el bienestar docente es una condición para el aprendizaje. Cuidar a los maestros no es un gesto simbólico, sino una necesidad estructural para sostener la educación.
