Hay un grupo de científicos que mide, en unos 130 países del mundo, cuándo es el momento más feliz de las personas. Hasta ahora había dos picos, así que un pico era en torno a los 20 años. Ese es un pico universal, prácticamente.
Y luego hay otro pico muy curioso, y lo digo porque sois todos muy jóvenes aquí, pero ánimo, porque en torno a los 70 años vuelve a haber un pico. Yo tengo una madre maravillosa, con mucha personalidad, que el otro día me dice Elsa, te va a encantar hacerte viejita. Ella tiene 85 años, y yo nunca la he visto mejor.
Y le digo, ¿tú crees mamá y por qué? Y me dice, porque nunca habrás sido tan libre. Y es bonito, yo creo que es algo a tener en cuenta, que probablemente hay este segundo pico de felicidad en torno a los 70, porque eres más libre. Has criado a tus hijos, a lo mejor el trabajo ya no es tan agobiante, ya no te tienes que preocupar tanto de la casa.
Así que, y hay un momento muy malo en esta U, la parte de abajo, que es en torno a los 50 años. Concretamente, si hay alguno aquí, 47 años con dos meses, ¿vale? Y nos podemos todos imaginar por qué. Siempre me gusta decir que lo que es verdad de un colectivo no lo es del individuo, es decir, que habrá gente de 47 años hiperfeliz, ¿vale? Obviamente, pero son tendencias que estudian.
Así que esa tendencia es así. Entonces, ¿qué es lo que ha pasado hace apenas unos días? Que han publicado los resultados de este año, del momento más feliz en la vida de la gente. Pues ahora el momento más feliz en la vida de la gente ya no es los 20 años.
Es todo al revés. Ha habido un vuelco histórico en el que el momento más infeliz de la vida de la gente es precisamente entre los 20 y los 25 años. Y a mí me sorprende mucho que no estemos hablando todos de esto.
Es decir, evidentemente podemos intentar arreglarlo a base de medicación y de psicoterapia. Y desde luego es necesario contar con esos instrumentos. Pero en algún momento habrá que preguntarse qué ha pasado, en qué sociedad vivimos para que en un momento en el que naturalmente la gente es feliz porque tienes pocas responsabilidades, porque tienes toda la vida por delante, porque estás vivo, porque eres autónomo por primera vez, ¿qué nos pasa? Y me sorprende muchísimo que no estemos muy preocupados con este tema.
Pero lo cierto es que ya llevamos unos años viendo que nuestros adolescentes, que los problemas de salud mental se están agravando en todas las franjas de edad, pero se están adelantando a edades que antes apenas existían. Y es fundamental que nos preguntemos por qué. Entonces aparece, y esto se está estudiando, hay por ejemplo un gran científico social que se llama Jonathan Haidt, para todos los que os interese entender lo que está pasando con lo que él llama la generación ansiosa, es muy importante leerle.
Parece que hay algunos factores que están impactando muchísimo a estos jóvenes. Uno es la inseguridad económica, que evidentemente está ahí. La pandemia.
Y luego está la falta de propósito en la que vivimos. Por eso os digo que son tantos temas que yo creo que me voy a centrar en uno. Redes sociales.
Porque digamos que eso tenemos clarísimo que cuando las redes sociales de alguna forma empiezan a llegar a todos los teléfonos móviles de nuestros chicos y chicas, empiezan a darse problemas de salud mental muy específicos. Y yo quiero que recordemos que todos los adultos que estamos aquí somos padres de hijos y hijas que hemos lanzado a un gigantesco experimento social. Les hemos dejado solos sin ningún tipo de regulación con unos contenidos que no controlamos.
Sabemos cosas que son sobrecogedoras. Como que una cantidad no irrelevante de niños de ocho años consumen pornografía, que a los catorce años prácticamente todos lo hacen. Que hay una cantidad de violencia, de insultos personales, completamente sin regulación.
Estos niños están solos en el oeste salvaje. Y hemos permitido que esto pase porque nos ha pillado tan rápido esta oleada que es que no estamos teniendo tiempo de reaccionar. Pero tenemos que reaccionar.
Tenemos que protegerlos. Yo creo que ahí los hemos abandonado. Y eso tiene unas consecuencias enormes.
Así que creo que tenemos que sentarnos colectivamente. Se está empezando a hacer. Se está empezando a medir.
Se está empezando a regular el uso de estas redes sociales. Pero queda muchísimo todavía por hacer.
