Todos estamos animados por un anhelo básico de querer ser felices, o sea queremos y buscamos paz y armonía, buscamos conexión humana, buscamos deleitarnos, gozo, buscamos libertad. El problema es que no sabemos exactamente cómo lograrlo. A lo mejor la pregunta más importante que nos podemos hacer en esta vida, estamos tratando de conquistar algo allá afuera que nos haga sentir bien dentro.
Entonces el modelo de felicidad que perseguimos es un modelo de necesidad. Tenemos un deseo y si logramos satisfacer ese deseo vamos a sentirnos felices y satisfechos. Pero desafortunadamente no funciona, no funciona por mucho tiempo.
Y a un nivel profundo intuimos esa plenitud infinita, esa paz infinita, esa libertad infinita que es la mente primaria y queremos reproducirla allá afuera. Pero algo material o limitado no puede llegar a satisfacer un estado infinito. No importa si tienes un yate, quieres dos.
No importa si comes tu mejor manjar o postre favorito, quieres otra porción, otra porción hasta que te empacha y ya no te gusta ese postre. O sea, no hay ningún recurso externo que nos pueda satisfacer. Entonces me gustaría compartir con ustedes el modelo de felicidad que tiene el Buda, que es radicalmente diferente.
Dijo que no nos falta felicidad, lo que nos sobra es sufrimiento y la distorsión que produce ese sufrimiento, queriendo decir que ya somos suficientes. Entonces en la medida que reducimos los patrones conductuales, en esa medida surge un bienestar. La medida que podemos no solo gestionar mejor los estados emocionales, sino podemos superarlos y tener emociones sanas y positivas, surge un estado de bienestar.
En la medida que podemos neutralizar el egocentrismo con amor y compasión, surge un bienestar aún más completo y satisfactorio. En la medida que con sabiduría podemos neutralizar la ignorancia y la confusión fundamental, surge dicha y gozo absoluto. El deseo es un reflejo, una proyección de nuestro ego.
Entonces es algo muy profundo y no es todo nada blanco y negro, podemos dar pasos en esa dirección. En la medida que adquirimos un poquito más de libertad, una conducta más pura, un estado mental más sano, más equilibrado, un corazón más abierto, más inclusivo, una mente más lúcida y más despierta, nos vamos a sentir menos necesitados, más satisfechos. Entonces, esta es la pregunta más importante que nos podemos hacer.
Es muy importante reflexionar sobre ello, porque todos los proyectos que lanzamos allá afuera en el mundo están tratando de atender esta inquietud y si están mal encaminados, nunca vamos a lograr estar plenamente satisfechos. Y al pasar del tiempo, por muchos intentos fallados, nos vamos, como diríamos, renunciando. Se nos va apagando esa llama, ese espíritu y las personas empiezan a caminar con una cabeza baja, tristes, entregados, rendidos, aceptando un estado de mediocridad.
Y mueren antes de morir. Entonces, es muy importante no darse por vencidos. La vida puede ser mucho más bella, mucho más plena, si nos aventuramos para lograr liberarnos de estos velos.
