En la charla «Cómplices desde el amor», el trío Pandora se sentó con Yordi Rosado para hablar sin filtros de lo que significa envejecer juntas, amar después de los 60 y sostener una pareja por más de tres décadas. Entre risas por la pérdida de control del esfínter —»te ríes y te haces pipí, a mí ya se me caen»— las integrantes dejaron las confesiones más íntimas.
Fernanda Meade: 34 años de matrimonio y el nido vacío
La más reveladora fue Fernanda, casada 34 años (más tres de noviazgo) con su esposo dentista.
«¿Cómo es un matrimonio en esta etapa madura de la vida? ¡Ay, padrísimo! Me gusta mucho esta etapa», dijo.
Con hijas adultas —una a punto de casarse, la otra que se fue y volvió—, Fernanda explicó que la prioridad cambió:
- La sexualidad ya no manda: «¿Diferentes matices significa que no siempre es que bajes, sino que es distinta? No. Es que ya no tenga la prioridad que tuvo en su momento».
- Lo importante ahora es crear eventos en pareja: «Uno de nuestros mejores planes es él y yo comiendo en la terraza de mi casa un domingo. Cocina él, cocino yo, pongo la mesa linda para dos».
Yordi se emocionó: «Dijiste una frase que realmente sacó la lágrima, comida para dos y pongo la mesa bonita». Fernanda lo resumió así: «Chingada madre, ahora puedo consentirme a mí en la vida. Voy a ponerme la mesa bonita. Voy a sentarme con mi pareja».
«Me acompaña, no me apoya»
Fernanda rechazó la palabra «apoyo»: «Me choca esa palabra. Me acompaña mucho en lo que yo hago, como yo lo acompaño a él. Él como dentista hace su historia y yo como cantante hago la mía».
Recordó que cuando sus hijas eran pequeñas, él quería que estuviera más en casa, pero se adaptó y eso le permitió seguir con Pandora. Hoy, dice, «ninguno le exige al otro nada. No hay una demanda de tiempo. De, oye, no estuviste. Oye, no me acompañaste».
«Si me despierto más temprano, si se despierta más temprano, si gano más dinero, si gano menos dinero… cero, no pasa absolutamente nada. Respetamos mucho quién es quién en nuestra propia historia».
Yordi: amar sin necesidad
Yordi, a sus 54 años, también habló de su momento: «Estoy en un momento de mucha paz que me costó mucho trabajo llegar… Creo que siempre le entré al amor con mucho miedo al abandono. Y cuando entras con tanto miedo al abandono… se vuelve enfermizo».
Hoy, aseguró, «por primera vez en mi vida el poder amar sin necesidad, sino por el gusto de amar, por querer, no por necesitar».
La conclusión de las Pandora
Entre carcajadas por los achaques de la edad, las tres coincidieron en la lección:
«Hay que trabajarse. Hay que sanar las heridas que tenemos para poder llegar a un momento de tu vida donde vivas tan en paz que no necesites una pareja, sino que quieras un compañero».
Y la frase que resumió la charla: «Ya pasamos los niños bebés. Ya pasamos la adolescencia. Ya pasamos el trabajo. Ya pasamos el nido vacío. Ya pasamos los problemas de pareja. Y ahora a cosechar todo lo que sembramos».
Síguenos en nuestras redes sociales.
