En el más reciente especial de Ventaneando sobre infidelidades y cibersexo, la conductora Linet Puente contó por primera vez, con detalle, cómo descubrió que su entonces pareja le era infiel cuando su hijo Noa tenía apenas un año y medio.
«Las mujeres son muy listas y muy perspicaces y se dan cuenta con las señales. Me tomó tres días darme cuenta. Tres. O sea, yo ya tenía como 15 días sintiendo lo raro», confesó entre risas nerviosas, mostrando los «cuernitos limados».
Las señales
Puente relató que su ex, quien acababa de recibir un puesto de dirección en Heraldo Televisión, empezó a pasar más tiempo en la oficina. Ella lo justificó por el trabajo, hasta que un sábado a las 5 de la tarde él le dijo que iba a «comer con amigos».
«Yo ya desde ahí como que, o sea, pero es un dolor en el estómago. Te lo juro. No sé cómo explicarlo. Exacto. Así se llama», dijo.
Esa noche, a las 10 pm, él no contestaba mensajes. Linet, que asegura «no soy esa persona tóxica ni loca que está revisando redes», admite que esa vez sí lo hizo. Revisó historias de compañeros y notó que todos estaban en un restaurante de paella. Cuando lo confrontó, él se puso nervioso.
La prueba definitiva llegó con una trampa inocente: al día siguiente, mientras hacían el desayuno, le preguntó por una película de Diego Boneta que él dijo haber visto en el cine solo. «¿Qué tal que cuando se muere Diego Boneta? Estuvo cañón, ¿no?», le dijo. Él asintió. El problema: el personaje no muere.
El viaje a Houston y el celular
La confirmación llegó en casa de su suegra en Houston. Mientras él dormía, Linet tomó su teléfono —tenían las claves mutuamente— y encontró mensajes:
«Te voy a extrañar, ¿qué voy a hacer sin ti ahora que te vayas a banderitas de Estados Unidos? Solo pienso en ti. Gracias por una noche maravillosa la de ayer.»
«Me puse como loca, como loca. Lo desperté y le dije, me estás poniendo el cuerno», narró. Se encerró en el baño a reenviarse las pruebas mientras él y su madre tocaban la puerta. «Tengo todas las pruebas, todas, todas de cómo me engañó perfectamente».
La discusión escaló: él la persiguió por la casa, la jaló de la sudadera. «Estás loca, estás enferma, tú eres el que me estás poniendo», le gritó él, según su relato.
«Me echó la culpa de todo»
Al día siguiente, él no reconoció la infidelidad. «Nunca me dijo, sí, lo hice. Le daba la vuelta, nunca lo reconoció, pero se convirtió en que todo era mi culpa porque estábamos terminando», contó.
Linet compró su boleto de regreso —tuvo que pagar el suyo, mientras él usó un pase de cortesía que ella había conseguido— y volvió a México. Él regresó después solo para hacer maletas «cantando, tararará, y guardaba sus cosas. Y yo sentada en su cama».
El final
Meses después, en diciembre, él publicó en redes que estaba enamorado de la otra persona, confirmando lo que había negado en Ventaneando.
Hoy, dice Puente, la relación es nula. «Se largó de la casa y hoy se largó del país. Y tenemos una relación nula con él. Habla muy de vez en cuando con Noah y vive en Dallas desde hace un año y no paga un peso de pensión. Esa ya es otra historia. Pero en eso desembocó todo».
Cerró con una reflexión para otras mujeres: «Es una historia como la de muchas parejas… ¿cuántas aguantan y aguantan? Pues, porque no tienen para dónde hacerse. Tal vez sí, pero muchas veces por el tema de los hijos».
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