La nueva adaptación de Como Agua para Chocolate en HBO Max no solo ha cautivado al público por su estética y fuerza narrativa, sino también por la química entre sus protagonistas. Parte del elenco —Azul Guaita, Andrea Chaparro, Ana Valeria Becerril, Andrés Baida y Francisco Angelini— visitó el programa Pinky Promise, donde compartieron detalles del rodaje, experiencias personales y momentos inesperados detrás de cámaras.
Durante la charla, los actores coincidieron en que el proceso de casting fue uno de los más competidos de sus carreras, pues la obra de Laura Esquivel es un referente cultural en México y Latinoamérica. La producción, encabezada por Salma Hayek, exigió meses de preparación que incluyeron clases de cocina, equitación, bordado, baile, acento e historia para recrear fielmente la época.
Azul Guaita, quien interpreta a Tita, confesó que el personaje la marcó profundamente y que incluso se emocionó al verse en pantalla. Andrés Baida relató que audicionó para varios papeles antes de quedarse como Pedro, mientras que Ana Valeria Becerril reconoció que interpretar a Rosaura implicó entender las rígidas expectativas sociales de la época. Andrea Chaparro, quien da vida a Gertrudis, aseguró que encontró similitudes entre su personalidad y la rebeldía de su personaje. Francisco Angelini, por su parte, admitió que pensó que no quedaría en el proyecto debido al alto nivel de competencia.
El episodio también estuvo lleno de anécdotas que revelan la intensidad del rodaje. Chaparro narró cómo sufrió una caída durante una escena a caballo y terminó con dos puntadas en el pie tras ser pisada por el animal, aunque regresó a grabar de inmediato para aprovechar la luz del atardecer. Azul Guaita recordó una caída desde una carroza que terminó en risas gracias al apoyo de su compañero Francisco. Andrés Baida protagonizó uno de los momentos más divertidos cuando, durante una escena íntima, su protección de vestuario se despegó por el sudor, provocando un ataque de risa entre él y Azul.
A pesar de los accidentes, el elenco destacó la unión que se formó durante la filmación y el orgullo de participar en una historia tan emblemática. La conductora Karla Díaz mantuvo el ambiente relajado y cómplice, logrando que los actores compartieran momentos personales, aprendizajes y la emoción de reinterpretar un clásico mexicano para nuevas generaciones.
La serie continúa posicionándose como uno de los estrenos más comentados del año, mientras que el episodio de Pinky Promise se ha convertido en una ventana íntima al proceso creativo y humano detrás de la producción.
