Con más de 200 años de historia, el antiguo balneario Ojo Caliente volvió a convertirse en uno de los puntos de reunión más concurridos durante esta Semana Santa en Aguascalientes. Familias locales, visitantes nacionales e incluso turistas extranjeros acudieron al emblemático sitio para disfrutar de sus aguas termales, reconocidas por sus propiedades relajantes y medicinales.
Ubicado en la zona de la Avenida Alameda, el balneario mantiene viva una tradición que se remonta al siglo XIX, cuando fue construido en 1808 y posteriormente inaugurado como baños públicos en 1831. Desde entonces, ha sido un espacio de convivencia, descanso y encuentro social para generaciones de aguascalentenses.
Un atractivo que trasciende generaciones
Durante esta temporada, los visitantes destacaron la experiencia de sumergirse en el agua templada, considerada por muchos como terapéutica para padecimientos como el reumatismo. Además de las albercas, el lugar conserva sus característicos baños privados, que forman parte de su identidad histórica.
Trabajadores del balneario señalaron que cada Semana Santa aumenta la afluencia, pues muchas familias mantienen la costumbre de acudir el Sábado de Gloria, una tradición que ha perdurado a lo largo de décadas.
Un espacio que también atrae a turistas
El Ojo Caliente recibe visitantes de diversas partes del país y del extranjero. De acuerdo con testimonios, personas provenientes de Estados Unidos, Japón e Italia han llegado atraídas por la fama de sus aguas termales y por el valor histórico del recinto.
Un símbolo vivo de Aguascalientes
A pesar del paso del tiempo y del crecimiento urbano, el balneario continúa siendo un referente cultural y turístico. Su arquitectura, su historia y la calidez de sus aguas lo mantienen como un sitio emblemático, especialmente durante la Semana Santa, cuando miles de personas buscan espacios de descanso y tradición.
