- Religión en México: La Dra. Blanca Imelda Pedroza Gallego, socióloga e investigadora del fenómeno religioso, destacó la gran importancia de la religión en México y el mundo. Explicó que, si bien la secularización no se ha consolidado, hay una «diversificación y desinstitucionalización» de las creencias, con prácticas religiosas más personales y menos ligadas a templos, lo que lleva a «religiosidades personales» o «sincretismos».
- Diversificación y la Santa Muerte: La Dra. Pedroza mencionó el crecimiento de diversas religiones y cultos en Aguascalientes, incluyendo el Islam y, notablemente, la Santa Muerte. Subrayó que, a diferencia de la percepción general, muchos devotos de la Santa Muerte son católicos practicantes, viendo a esta figura como una protección y obediente a Dios. El estigma que rodea a este culto se intenta combatir por sus propios líderes.
- La Contradicción y el Estigma: El Dr. Aurelio Coronado, doctor en psicología, explicó que la aparente contradicción entre la fe y las actividades criminales se debe, en parte, a la «diferencia» y al «estigma». Señaló que estas prácticas se han usado mediáticamente para construir una imagen de «monstruo» o «líder con poder omnipresente». Además, la religión se convierte en una forma de resistencia y un pilar para quienes viven al margen, como los jóvenes reclutados forzadamente, que buscan esperanza o consuelo en un contexto de trauma y «cancelación del futuro».
- Funciones de la Religión en el Crimen Organizado:
- Cohesión social: La religión cumple una función social al unir a la comunidad, incluso en grupos criminales, ofreciendo un sentido de pertenencia y afirmando las creencias compartidas en un contexto de soledad y miedo.
- Protección psicológica: Para quienes viven en constante peligro, la fe en una protección superior, como la de la Santa Muerte, brinda seguridad ante la fragilidad de la vida.
- Herramienta de Control/Pretexto: El Dr. Coronado argumentó que la espiritualidad, al ser una herramienta poderosa, puede ser utilizada para capturar la imaginación y explotar a las personas. La religión, en estos casos, no es la causa del crimen, sino un «pretexto» para justificar acciones violentas y construir una narrativa de omnipresencia.
- Cuestionamientos y Reflexiones: Se abordaron preguntas como el papel de la Iglesia ante narcotraficantes devotos (considerando la posibilidad de redención), el uso de la religión en discursos políticos y la «disonancia cognitiva» que algunos perciben entre la devoción y los actos violentos. Los panelistas coincidieron en que la religión no debe justificar la violencia y que es crucial «recapturar el futuro» y reconocer la dignidad de todos los seres humanos.
