De cara a la marcha feminista del 8 de marzo, el padre Casimiro Sanromán criticó a las participantes al no promover el vandalismo, al tiempo acusó de intentar normalizar el aborto en un movimiento totalmente equivocado donde se quiere imponer a fuerza gritos y manifestaciones.
«Sostuvo que de ninguna manera están en el mismo saco eso de ‘ya no queremos tener al niño sino que queremos ser niña’. Porque si nos damos cuenta hoy en día con tantas de esas ideologías de género, los hombres se sienten con la capacidad de acosar a las mujeres solo porque ‘hoy quiero o a secarme en el género que más me convenga’, y el día de mañana ser hombre otra vez y tampoco pasa nada».
El clérigo admitió que no está en contra de la participación de la mujer en la lucha de los derechos, sin embargo, consideró que están tratando de imponer cosas gravísimas. «Para mí, todo esto de los colectivos feministas es un movimiento equivocado porque lo que buscan es destruir lo que con tanto esfuerzo se ha construido. La mujer tiene su derecho, pero esto ya se está saliendo de control, los jóvenes piensan que no hay normas y que pueden hacer lo que quieran».
MOVIMIENTO EQUIVOCADO
Cuestionó sobre el movimiento feminista que se está gestando y sobre las motivaciones detrás del mismo. «No entiendo cómo es que ahora en pleno siglo XXI las mujeres piensen que deben estar en contra de la voluntad de Dios. Nuestro Padre nos ha enseñado que el mundo debe pasar la voz que se nos encomienda».
‘SE VIVE UN INFIERNO’
En la entrevista el padre Casimiro Sanromán denunció que los ataques a los templos parroquiales independientemente de la religión a la que pertenezcan es una falta de respeto y un atropello a los valores universales.
«Los movimientos feministas no sólo buscan respeto, sino que están imponiendo todo a base de gritos, ataques y disturbios. No podemos vivir en un mundo de odio».
Hizo un llamado a la reflexión, indicando que «es tiempo de alzar la voz, pero con el respeto que se merece el pueblo de Dios. ‘Esto no significa que la Iglesia esté en contra de la lucha feminista, sino que se busca que haya respeto y armonía para todos los seres humanos sin importar el género».
Dijo que la fe no es el problema, sino el mal uso que las personas han dado a los movimientos.
«Tenemos que enfocarnos en ser mejores personas, no en destruir lo que nos rodea».
Pidió a la comunidad que en el marco del Día Internacional de la Mujer, haya un verdadero respeto por la diversidad, pero sin caer en excesos ni actos violentos que sólo generan más división en la sociedad.
Finalmente, señaló que la Iglesia está abierta al diálogo y a escuchar todas las voces, pero siempre con el respeto como principio fundamental.
