Soy Verónica Valdés Tadeo, hija de Luis Miguel Valdés Ortiz y Verónica Tadeo Rodríguez. Ellos son mi inspiración y mi mayor apoyo, quienes me han enseñado a soñar en grande y a trabajar con amor para alcanzar cada meta que me propongo.
Actualmente curso la Maestría en Finanzas en la Universidad Panamericana Campus Bonaterra, porque como profesionista y emprendedora quiero perfeccionar mi capacidad para administrar recursos económicos de manera eficiente, tanto en el ámbito empresarial como en mi vida personal. Creo firmemente que una buena gestión de los recursos es clave para enfrentar los desafíos y construir un futuro sólido, incluso en los momentos más difíciles.
En mi día a día, encuentro equilibrio y energía a través de actividades que me apasionan. Practico senderismo, natación, gym, indoor cycling, equitación y, cuando tengo oportunidad, disfruto las carreras de autos. También me expreso a través del arte: me encanta pintar y bailar, ya que ambas cosas me conectan con mi lado más creativo. Además, escribo sobre mi crecimiento personal, espiritual y profesional, una práctica que me permite reflexionar y mantener siempre claros mis objetivos y metas, con un enfoque humano y resiliente.
El color que me identifica es el rojo, porque representa el amor y la fuerza que llevo dentro, esa energía vibrante que me impulsa todos los días. Ese mismo amor me llevó a crear “De corazones a patitas,” un proyecto que me llena el corazón y el alma. A través de esta iniciativa ayudo a rescatar perritos abandonados o maltratados, encontrándoles hogares llenos de amor y respeto. También busco fortalecer el vínculo entre las personas y sus mascotas, especialmente cuando estas son un apoyo emocional esencial en sus vidas. Estoy convencida de que los animales no solo llenan de amor los hogares, sino que también mejoran nuestra salud emocional y nuestras relaciones humanas.
Quiero ser recordada como una mujer auténtica, trabajadora, agradecida y cercana. Si llego a ser reina, me encantaría representar con dignidad y orgullo a mi estado, ser la embajadora del corazón rojo que hace latir a Aguascalientes y compartir con todos la riqueza de nuestra cultura, nuestra gente y nuestras tradiciones. Llevo conmigo el amor por mi tierra y un profundo compromiso de servir y dejar una huella positiva en cada camino que recorra.
