En una conversación cargada de sensibilidad y reflexión, Fernanda Meade, integrante del icónico grupo Pandora, compartió una poderosa visión sobre el paso del tiempo y la importancia de mantenerse en movimiento emocional y creativamente, sin importar la edad.
La cantante relató una anécdota familiar que marcó profundamente su manera de entender la vida. Recordó la visita de una tía de entre 70 y casi 80 años, quien llegó emocionada a contar que había comenzado a tomar clases de fotografía. “Tía, qué padre, qué buena onda”, le dijo Fernanda, celebrando la ilusión con la que su familiar hablaba de las fotos que tomaba a sus nietos.
Sin embargo, la reacción de su madre ante la idea de que el esposo de la tía tomara clases de cocina detonó una reflexión aún más profunda. “Ay, a estas alturas, ¿ya pa’ qué?”, comentó su mamá. Aquella frase encendió a Fernanda.
“¿Cómo que ya pa’ qué? Si hay vida, todavía hay oportunidad de hacer lo que quieras, lo que puedas. No te quites esa oportunidad de seguir haciendo cosas que te hagan feliz.”
Para la cantante, la edad no es un límite, sino un contexto. Lo importante —subraya— es la emoción que provoca aprender algo nuevo, aunque sea por un solo día. “Si tienes 97 años y te vas a morir mañana, y hoy tomas un curso de cocina, funcionó. Porque hoy te emocionaste, hoy te salieron los macarrones, hoy fuiste feliz.”
Fernanda sostiene que la vida se mide en momentos, no en calendarios. Y que incluso si un aprendizaje no tiene un propósito práctico o profesional, su valor está en la alegría que genera.
“Mientras haya un día de vida, puedes empezar cualquier cosa.”
Su mensaje, directo y luminoso, invita a replantear la idea de que existe una edad “correcta” para aprender, crear o disfrutar. Para Fernanda Meade, la felicidad no tiene fecha de caducidad.
