La Casa Oasis de Misericordia se presenta como un faro de esperanza y cuidado para los enfermos terminales más vulnerables de la región. Este proyecto, que surgió por iniciativa del obispo José María y fue retomado por el actual obispo Don Juan Espinosa, busca ofrecer un final de vida digno a quienes más lo necesitan.
Este refugio no es solo un lugar de asistencia médica, sino un espacio de apoyo integral que abarca las dimensiones física, psicológica, social y espiritual, tanto para los pacientes como para sus familias. El objetivo principal, según sus fundadores, es «mejorar su calidad de vida, con dignidad y esperanza, con alegría, respeto y responsabilidad».
Para asegurar un funcionamiento adecuado y eficiente, la Casa Oasis de Misericordia opera a través de una estructura tripartita que incluye un Patronato, un Consejo de Gobierno y una Asociación Civil.
Un pilar fundamental de la atención en este lugar es la presencia y labor de la Comunidad Religiosa de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, congregación fundada por la Santa Madre María de Jesús Sacramento, quienes aportan su vocación de servicio al cuidado de los pacientes.
La Casa Oasis de Misericordia se especializa en atender a enfermos que se encuentran cerca del final de la vida, ya sea que cuenten o no con cuidados paliativos, proveyendo un ambiente de paz y acompañamiento en sus últimos momentos. Este proyecto reafirma el compromiso de la comunidad por no dejar desamparados a quienes enfrentan la etapa más delicada de su existencia.
