Una sociedad que normaliza el maltrato animal es una sociedad que corre el riesgo de acostumbrarse también a la violencia. Los animales sienten miedo, dolor, abandono y sufrimiento y cuando una persona ejerce crueldad contra ellos, no estamos frente a una falta menor ni frente a un asunto secundario, estamos frente a una conducta que lastima la dignidad de la vida y que nos obliga como Estado a actuar con firmeza, con responsabilidad y con visión preventiva. Por eso esta iniciativa propone la creación del registro de personas maltratadoras de animales a cargo de la Procuraduría como una herramienta institucional que permite identificar a quienes ya han sido sancionados mediante resolución o sentencia ejecutoria por actos de maltrato o crueldad contra los animales.
¿Para qué sirve este registro de personas maltratadoras de animales? Sirve para que no lleguemos tarde otra vez, sirve para prevenir y también para proteger. Esta propuesta establece con claridad que las personas inscritas en este registro no podrán ser autorizadas para adoptar animales de compañía mientras subsista su inscripción, porque adoptar no debe ser un acto automático, adoptar implica responsabilidad, cuidado y condiciones seguras para el animal, además cuando una persona inscrita en el registro tenga bajo su cuidado un animal de compañía, deberá dar aviso a la Procuraduría con el propósito de que la autoridad pueda dar seguimiento a la tenencia responsable y verificar que ese animal no se encuentre nuevamente en riesgo. La iniciativa también plantea que cuando una persona registrada reincida en actos contra el bienestar animal, esa circunstancia sea considerada como agravante y que en materia administrativa pueda sancionarse hasta el doble de la multa prevista, porque quien reincide demuestra desprecio por la ley pero sobre todo por el sufrimiento de otro ser vivo.
Esta no es una iniciativa de persecución, es una iniciativa de prevención, no busca estigmatizar, busca proteger. No parte de rumores ni de señalamientos, parte de resoluciones firmes emitidas por la autoridad competente. Legislar a favor de los animales también es legislar a favor de una sociedad más empática, más consciente y menos violenta, porque quien maltrata un animal no sólo rompe la ley, rompe un principio básico de convivencia y respeto por la vida.
