Aunque los pagos electrónicos, las transferencias móviles y los códigos QR se han convertido en la forma dominante de comprar y pagar servicios en México, este avance tecnológico no ha sido igual de accesible para todos. Personas adultas mayores continúan enfrentando barreras significativas para adaptarse a la digitalización financiera, lo que los coloca en riesgo de exclusión económica y social.
De acuerdo con testimonios recabados por la comunidad universitaria, los principales obstáculos son:
- Falta de acceso a internet — muchos hogares no cuentan con conexión estable o dispositivos adecuados.
- Interfaces complicadas — las aplicaciones bancarias no siempre son intuitivas para quienes no crecieron con tecnología.
- Desconfianza ante fraudes — el temor a ser estafados inhibe el uso de plataformas electrónicas.
Adultos mayores entrevistados señalaron que realizar pagos en línea, cobrar apoyos o completar trámites digitales puede resultar confuso, lento o incluso imposible sin ayuda externa. Algunos reportaron que, al intentar usar portales bancarios, “el tiempo se acaba antes de entender qué hacer”.
La comunidad universitaria propone soluciones
Estudiantes y especialistas consultados coinciden en que la digitalización debe ser incluyente, no excluyente. Entre las recomendaciones destacan:
- Interfaces más intuitivas — diseño claro, botones visibles, instrucciones simples y accesibilidad visual.
- Acompañamiento empático — apoyo paciente por parte de familiares, instituciones y personal bancario.
- Capacitación básica — talleres gratuitos que enseñen desde lo más elemental: cómo entrar a una app, cómo hacer un pago, cómo evitar fraudes.
Un reto para bancos, comercios y gobiernos
La transición hacia un sistema financiero digital no puede dejar atrás a quienes más dificultades enfrentan. Especialistas advierten que, si no se toman medidas, la brecha tecnológica podría convertirse también en una brecha económica, afectando la autonomía y seguridad de miles de adultos mayores.
